Una semana inolvidable

Me despedí de mi profesor a toda prisa al pasar delante de su despacho y fui directo a la estación: aquel día empezaban mis primeras vacaciones desde que trabajo en la universidad! Llegué justo a tiempo de coger el autobus al aeropuerto. Estaba muy contento, ya que estaba a punto de empezar una semana estuependa. Sumido en pensamientos acerca de todo lo que iba a pasar, observaba el mar de árboles que se extiende a los lados de la autopista que lleva a Frankfurt. Sin embargo, aquel día no iba a montarme en ningún avión, sino a recoger a dos grandes amigos :)

Foto en la estación nada más llegar del aeropuerto, con mar de bicicletas de fondo

Apenas tuve que esperar unos minutos hasta que aparecieron entre la gente que emanaba de la puerta de llegada. Su visita me hizo mucha ilusión, ya que quería compartir con ellos la ciudad y el país en el que vivo desde más de año y medio. Además, coincidiendo con su estancia en Darmstadt, el siguiente fin de semana también vinieron dos grandes amigas nuestras, una desde Paris y otra desde Munich, por lo que fue un reencuentro estupendo :) Me encantó que todos vinieran hasta Darmstadt para que pasaramos unos días juntos: significaba un montón para mi, ya que son personas a las que quiero mucho!

Llegando a mi piso: en el cartelito al que apunto pone mi nombre

Aquel día no nos dio tiempo a hacer mucho, ya que el avión había llegado por la tarde, asi que fuimos directamente a mi casa. Tras organizar lo fundamental, como por ejemplo pasarles la clave de 64 caracteres aleatorios de mi red WiFi, el chef preparó patatas con chorizo de cena, que degustamos entre cuatro en la mesa intima de 60x60 cm de la que disponía por aquellos entonces mi salón: era todo un reto no darse patadas sin querer al intentar estirar las piernas :D Por suerte, poco después la mesa fue sustituida por un modelo más amplio adquirido en cierta famosa cadena de tiendas de muebles sueca.

Después de servir había que llevar la olla a la cocina, ya que sino no cabiamos

A la mañana siguiente recogimos el coche color vino que habíamos alquilado por tres días y nos lanzamos a las carreteras secundarias alemanas para ir a conocer los pueblecitos típicos del Odenwald. Nuestro primer destino fue el castillo de Breuberg, que por supuesto está en lo alto de una montaña, a la que subimos con un no despreciable esfuerzo. Eso si, las vistas desde lo alto de la torre del castillo merecían la pena: el ascenso costaba 50 centimos por persona, pero no había nadie para cobrarlos, sino solo una caja para echar el dinero. Pagamos religiosamente, pero la verdad es que estos alemanes son unos inocentes :D

En lo alto del castillo de Breuberg, rodeado de un mar de árboles

Desde ahí continuamos camino a Miltenberg, un pueblecito al borde del río Meno cuyo centro histórico está repleto de casas típicas cuya fachada deja ver la estructura de madera que las sustenta. Por la mañana habíamos comprado pan para bocadillos, así que buscamos un banco con vistas al río para comer. El pan no estaba cortado, pero por suerte había traido un cuchillo. El dichoso cuchillo corta muy bien: tan bien, que incluso después de terminar de cortar el pan coseguí hacerme un corte en el pulgar izquierdo. Se ve que yo no soy el elegido para blandir a "Justinus", que es la marca del cuchillo :D

Casa típica en Miltenberg. Como se ve, la calle tenía bastante cuesta :D

Tras conocer a unos no tan jovenes turistas ingleses en una heladería, seguimos camino al pueblo que no debe ser nombrado. El sitio cayó en desgracia para el resto del viaje, ya que cuando llegamos estaba desierto y tampoco parecía que hubiera gran cosa que ver. Por suerte, mi habilidad como guía fue redimida al llegar a Michelstadt, que fue nuestro siguiente destino. El pueblo es famoso por su ayuntamiento, que está construido sobre una estructura de madera que lo eleva respecto a la calle, de manera que se puede pasar debajo de el. Tiene más de 500 años y existe una réplica suya en Brasil!

Torre de los ladrones en Michelstadt, con parte del foso y muralla de la ciudad

Al día siguiente fuimos a Heidelberg, que está al borde del río Neckar. Fuimos a ver el castillo, que está en lo alto de una montaña a la que hay que subir a pie, como no podía ser de otra manera. Una vez llegado arriba, hay que pagar una entrada que incluye el funicular de bajada: ¡ya podía incluir el de subida! Tras ver el centro histórico de la ciudad y pasear por el borde del río, fuimos a por el coche, que ironicamente habíamos aparacado en un centro comercial llamado "Darmstädter Hof", para emprender la aventura de encontrar la "Thingstätte", un escenario al aire libre en medio del bosque inspirado en los teatros griegos.

Vista sobre Heidelberg desde el castillo: el río de fondo es el Neckar

El teatro fue construido en 1935 para albergar grandes eventos de propaganda del Tercer Reich, aunque luego apenas fue usado, ya que la radio resultó ser un medio bastante más efectivo. El sitio es realmente impresionante, ya que tiene capacidad para la friolera de 16.000 personas. Subimos hasta la parte más alta de las gradas, donde comimos con vistas al enorme teatro rodeado de bosque. Eso si, esta vez me desentendí de cortar el pan para los bocadillos :D Aquel día también empezamos un tour por los postres alemanes, tomando "Apfelstrudel" en la terraza de un restaurante que está al lado del teatro.

El tamaño de la gente deja reconocer lo grande que es la Thingstätte

Por la tarde seguimos camino a lo largo del Neckar hasta llegar a un sitio desde el cual había buenas vistas sobre una curva cerrada del río. La torre a la que había que subir para ver algo ya estaba cerrada, asi que nos adentramos en las profundidades del bosque para intentar encontrar otro sitio con vistas. Tras unas cuantas escenas de pánico en senderos inexistentes, decidimos volver al coche antes de tener que lamentar la perdida de alguno de nosotros. Seguimos hasta Eberbach, donde luego me enteré que hay un monasterio impresionante que no vimos, pero a cambio el helado que nos tomamos ahí estaba muy rico :D

El Neckar, poco antes de llegar a la curva cerrada que no vimos

Poco después de emprender el camino de vuelta a casa cayó el diluvio universal, pero por suerte llegamos sanos, salvos y secos. Tras cenar una ensalada tan grande que tuvimos que ponerla en un barreño, al día siguiente nos volvimos a lanzar a la carretera para ir a Speyer. Lo más conocido del sitio es la catedral y la calle principal, en la que hay una escultura de un peregrino yendo de camino a Santiago: siempre que veo la escultura me da pena pensar que le quedan más de 2.000 kilómetros! Además, no es que avance mucho :P En cuanto a la catedral, parece ser la iglesia románica en pie más grande del mundo!

Por un momento, el peregrino estuvo muy cerca de Santiago :P

También pasamos por delante del museo de la tecnología que hay en Speyer, que llama la atención por la gran cantidad de aviones que exponen al aire libre. Entre otros, tienen un Boeing 747 montado sobre pilares para que parezca que está a punto de aterrizar, aparte de un prototipo del tranbordador espacial ruso Buran. Lo malo es que están en una zona vallada, asi que solo pudimos verlos de lejos. Desde Speyer continuamos camino en dirección al Aschbacherhof, que es donde está la torre que tiene mi familia. En vez de ir por la autopista, pensé que sería buena idea ir por la pintoresca "Totenkopfstrasse" :D

Hasta ahora no había tenido ocasión de enseñar la torre a casi ningún amigo

La traducción de "Totenkopfstrasse" es "carretera de la calavera" y el nombre le viene como anillo al dedo. Se trata de una carretera de doble sentido y un solo carril que atraviesa el bosque haciendo una infinidad de curvas muy cerradas. En fines de semana está cerrada para motoristas por la gran cantidad de accidentes que ya ha habido. Mi copilota tenía serias dudas de que salieramos de ahí con vida, por lo que no conseguí convencerla de que observara el precioso paisaje. Mientras tanto, nuestro amigo dormía tranquilamente en el asiento de atrás, sin imaginarse el peligro que corría su vida en aquel momento.

Nos encontramos a mi tio que iba a cortar la hierba: la verdad es que hacia falta :D

Unas cuantas tortuosas carreteras más tarde, llegamos a la torre. Después de comer, decidimos que subir una sola torre era un reto demasiado fácil, asi que nos adentramos en el bosque hasta llegar al Humbergturm, una torre desde la que se tiene una vista estupenda sobre Kaiserslautern. Por supuesto, la torre está encima de una montaña a la que solo se puede subir a pie, pero por suerte tal esfuerzo se recompensó con un chocolate en una terraza cercana. Desde ahí emprendimos el camino de vuelta a Darmstadt, no sin antes parar un momento en un IKEA para comprar una mesa más grande en la que cenar comodamente.

Estrenando la mesa nueva con un un gran plato de pasta boloñesa

Para mantener vivos los tópicos, el sábado recibió a nuestros amigos de Paris y Munich con el tiempo estándar de este país: nubes y lluvia. Aún así, el tiempo no nos impidió visitar Frankfurt, ya que lo que realmente importaba es que por fin después de muchos meses volvíamos a coincidir todos juntos :) Subimos a uno de los rascacielos de la ciudad, nos hicimos fotos con el símbolo del Euro al pie del Banco Central Europeo, vimos el centro histórico y terminamos en uno de los locales del barrio de Sachsenhausen que sirven "Apfelwein", una especie de sidra típica. Incluso vimos pasar el Ebbelwei-Expreß!

En el aeropuerto de Frankfurt hay otro símbolo del Euro idéntico

Por la noche volvimos a Darmstadt para cenar en el Ratskeller, un restaurante típico aleman en el centro de la ciudad. En este caso los tópicos alemanes no se mantuvieron, ya que pudimos cenar incluso al aire libre! Fue practicamente la primera vez en toda la semana en la que comimos especialidades alemanas, ya que hasta entonces nos habíamos contentado con los sandwiches cortados por "Justinus" :D Al día siguiente emprendimos la última excursión de la semana: esta vez el destino era el valle del Rin, adonde llegamos gracias a un estupendo coche de siete plazas que nos prestaron, conductor incluido :)

Cena en el Ratskeller: la mesa está presidida por una jarra de cerveza de litro

Pasamos el día en Rüdesheim, un pubelo muy típico al borde del Rin, en el que también se encuentra el Niederwalddenkmal, un monumento en lo alto de la ladera del río que conmemora la creación de Alemania en 1871. Eso si, al llegar al pueblo vimos que estabamos en el lado equivocado del río y que no había puente, pero por suerte hay transbordadores para cruzar: casi nunca he tenido oportunidad de subirme a uno de ellos, pero mola un montón ver el valle desde el propio río. Una vez en el otro lado, subimos al monumento en coche, lo cual es bastante más llevadero que subir a pie, como la última vez que estuve ahí :D

Cruzando el río en el transbordador. Por suerte, las nubes se fueron a lo largo del día

Aquel día hizo buen tiempo, por lo que las vistas desde el monumento sobre el río eran impresionantes. Para llegar al pueblo, bajamos en un funicular que sobrevuela los infintos viñedos que cubren la ladera del valle. El trayecto merece la pena, ya que se puede disfrutar el paisaje en una aparente calma infinita, en la que el bullicio de los turistas se convierte en un susurro lejano, mientras la mini-góndola flota lentamente ladera abajo. Una vez en el pueblo, visitamos las callejuelas típicas abarrotadas de gente, para finalmente sentarnos en una de las múltiples terrazas y comer tranquilamente.

Más tarde confesaron que me querían tirar al río :D

Por la tarde pretendíamos recorrer el borde del Rin hasta llegar a la Loreley, una roca en la que el río hace una curva llamativa. Sin embargo, la carretara estaba cortada a ambos lados del río, por lo que no pudimos llegar. Había un camino más largo, pero no nos daba tiempo, ya que nuestros amigos de Munich tenían que volver esa misma noche. En cualquier caso, el plan alternativo que surgió espontáneamente no estuvo nada mal: nos invitaron a un "Kaffee und Kuchen" casero delicioso! En Alemania es muy típico tomar café acompañado de algún dulce hacia las tres de la tarde, aunque en este caso fueron más bien las seis :D

La tarta inesperada nos permitió seguir el tour por postres alemanes: ¡estaba riquísima!

Nos despedimos de nuestros amigos muniqueses en la estación de Frankfurt y continuamos camino en tren hasta Darmstadt. Aprovechando que las oficinas de mi departamento están al lado de la estación, pasamos un momento: después de dos intensos partidos de futbolín, les enseñé los cacharros de redes con los que jugamos. La verdad es que me hizo ilusión compartir con ellos mi nuevo sitio de trabajo :) Para terminar el día, fuimos al restaurante de una cerveceria cercana, en el que ofrecen una cata de cervezas: se trata de cinco mini-jarras de 0,1 litros con los distintos tipos de cerveza que hacen!

Mi zumo de manzana que se ve abajo casi no se distingue de las cervezas :D

Los dos últimos días del viaje visitamos Darmstadt, ya que paradojicamente aun no habíamos visto ninguno de los monumentos de la ciudad en la que vivo. Lo primero que vimos fue la Mathildenhöhe, ya que está justo al lado de mi casa. Desde ahí continuamos a la universidad y a los jardines que hay en el centro de la ciudad. Comimos en la Mensa, el comedor de la universidad, que casi es una atracción por si sola cuando uno está acostumbrado a la cafetería de la ETSIT. Por supuesto, nos hicimos una foto con la maquina que recoge botellas vacias y devuelve 15 céntimos por cada una de ellas :D

¡El cielo de Darmstadt estaba completamente azul!

A pesar de que dos días antes había llovido y hecho frío, aquel día no había ni una sola nube y el sol pegaba fuerte desde el cielo azul aleman. No creo que hubiera más de 30 ºC, pero la humedad hacia que el calor fuera insufrible: por imposible que parezca, aquel día nos quemamos! Refugiándonos de sombra en sombra, llegamos hasta la explanada que hay delante del teatro de Darmstadt, en donde nos sorprendió una curiosa obra de arte temporal construida a base de muebles de madera antiguos. Era una especie de montaña de trastos viejos, en la que se podía entrar a través de un pasillo y que contenía toda una casa!

La casa tenía truco, ya que por dentro estaba mantenida por una estructura de metal

Tras visitar la iglesia redonda que hay al lado del teatro, el agobiante calor pudo con nosotros y tras comprar un granizado volvimos a casa. Desde ahí acompañé a nuestros amigos parisinos a la estación de Frankfurt, ya que su tren de vuelta salía aquella tarde: llegamos por los pelos, pero a tiempo. Otra despedida que indicaba que la semana tan estupenda que acababa de vivir llegaba poco a poco a su fin :( La misma estación que unos pocos días antes había sido escenario de un feliz reencuentro, ahora se convertía en el lugar de una triste despedida, con la incertidumbre de fondo acerca de cuando los volveré a ver.

La iglesia redonda vista a través de un ojo de pez

De vuelta en Darmstadt, aprovechamos los últimos rayos de sol para jugar una malvada partida de Munchkin en el balcón de mi salón. Al día siguiente, el calor aplastante continuaba asediando la ciudad, por lo que solo visitamos algunas cosas cercanas que nos habían quedado por ver, como el lago Woog o los restos de la muralla de la ciudad. Compramos algunos regalos, tomamos un pastel de despedida y finalmente nos dirigimos al aeropuerto, donde terminó la semana estupenda que describo en esta entrada. Fueron unos días increibles y me hizo muchísima ilusión poder coincidir aquí con amigos de Madrid, Paris y Munich! :)

Tomando Apfelwein en Frankfurt con todos los que estuvimos en el viaje :)

PhD Comics

Hace algún tiempo encontré por casualidad PhD Comics, un webcomic de Jorge Cham dedicado a los sufridos estudiantes de doctorado. No llegué a leerlo con calma, ya que en ese momento todavía estaba demasiado preocupado por terminar el proyecto. Ayer volví a topar con la página: esta vez me sentí más identificado, empecé por leer unas cuantas tiras y acabé casi muriéndome de risa :D Hay una lista con las 200 mejores tiras, y la verdad es que algunas son muy buenas. Sin dudarlo, he añadido un bloque justo debajo de la cuasi-inerte Tira Ecol, que contiene un enlace al último comic publicado en PhD Comics.

Publicado 25/7/08 en "Piled Higher and Deeper" por Jorge Cham (www.phdcomics.com)

La tira no es ninguna novedad, ya que existe desde 1997 y parece ser bastante conocida: al igual que xkcd, se publica tres veces por semana. Aunque el nombre es una referencia directa al título "philosophiae doctor", en realidad es la abreviación de "Piled Higher and Deeper". Aparte de cuatro libros y multitud de merchandising, también hay una pelicula que se acaba de rodar y que se estrenará en otoño, aunque parece que sólo la proyectaran en las universidades que lo pidan. El autor también se dedica a dar charlas tituladas "The power of procrastination", lo cual parece un título muy apropiado hablando de doctorandos :D

Los actores de la pelicula son del grupo de teatro del California Institute of Technology

El comic me ha recordado una guía ilustrada para el doctorado de Matt Might que encontré hace unos meses. La explicación me gustó mucho, así que dejo los enlaces a la versión en inglés y en castellano! Keep pushing.

El departamento

En los cuatro años que estudié en Madrid, cuando los profesores se presentaban en la clase introductoria de las asignaturas, siempre me hacía mucha gracia cuando decían "yo vivo en..." refiriéndose a su despacho en la universidad. De momento no he tenido la oportunidad de hacer eso, ya que sólo soy ayudante en una asignatura, por lo que no doy realmente clase. Sin embargo, desde mediados de Abril habito entre semana al menos ocho horas al día un despacho compartido, así que en principio podría decir que vivo en S4 14 / 4.2.06. Para completar la entrada anterior, en este post describo mi "segunda casa" :D

El edificio es más bajo en un lado, de manera que el patio interior no queda tan oscuro

El departamento en el que trabajo está integrado en un centro de investigación, por lo que las oficinas están un poco apartadas del resto de la universidad. Por suerte, el edificio está al lado de la estación, por lo que hay varios tranvias y autobuses que llevan ahí. El edificio no pertenece a la universidad, sino que simplemente han alquilado dos de las cinco plantas: en las otras tres hay, entre otros, oficinas de un seguro médico y un gimnasio. Al igual que en el resto de la universidad, todas las puertas tienen cerraduras electrónicas, por lo que para poder entrar hace falta una llave como la que aparece en una foto que puse hace mucho tiempo.

Mi sitio es el de la derecha, detrás del ventilador

Lo malo de no estar cerca del resto de la universidad es que la "Mensa" / comedor queda bastante lejos, por lo que solemos comer en los sitios que hay alrededor de la estación. No es tan barato, pero al menos hay bastante variedad: desde un buffet asiatico hasta un italiano, pasando por un restaurante de comida típica alemana :) Aunque poco a poco me voy acostumbrando a los horarios alemanes, reconozco que me sigue resultando extraño ir a comer a las 11:30, cuando en mi casa en Madrid solía comer a las 15:30 :D Sin embargo, merece la pena, ya que sino comería solo!

Cartel en la puerta del despacho: pedí la bandera española, ya que aquí es más exótico

Comparto oficina con un doctorando argentino, por lo que en nuestra habitación se suele escuchar español :D En los despachos de al lado hay otros doctorandos y justo enfrente está nuestro catedrático. El departamento se creó en 2009, por lo que aun somos bastante pocos: el numero depende de como se cuente, ya que hay gente con distintos tipos de contrato, pero en general no solemos pasar de diez. Los despachos se suelen compartir entre dos o tres, aunque en el nuestro es dificil meter una tercera mesa, ya que el hueco está ocupado por un futbolín :D Por supuesto, lo usamos para fines estrictamente científicos :P

La idea es instalar sensores en las barras para detectar los movimientos

Aparte del futbolín, desde hace poco también tenemos un ventilador de pie para combatir las altas temperaturas del verano aleman. Otro hueco no despreciable está ocupado por el cojín gigante que tenemos para descansar :D Todavía no lo he probado para echar una siesta, ya que siempre pienso que está mal visto en horas de trabajo, pero debería intentar convencer a mi profe de que así luego la tarde es mucho más productiva. También tenemos dos armarios en los que se esconden, entre otras cosas, dos robots equipados hasta arriba con todo tipo de sensores: todavía no los hemos probado, pero prometen mucha diversión :D

Los robots se controlan desde un netbook que se pone en la sujeción que se ve arriba

Otra cosa que me llamó mucho la atención en su día fueron las ventanas, ya que tienen una especie de estores motorizados enormes para oscurecer la habitación en días de mucho sol. Están por fuera del edificio y tanto la inclinación como la altura se controla desde el interior con un interruptor. Esa tecnología contrasta con el método que usan los de la limpieza para limpiar las ventanas. Yo hubiera esperado un carrito descolgado desde la azotea, pero en vez de eso, se quedan en una terraza que hay en el primer piso y utilizan una pértiga de cuatro pisos de altura a la que atan una manguera.

Tres posiciones de las lamas de la ventana, según la luz que se quiera dejar pasar

En la quinta planta hay una azotea en la que ya hemos hecho varias barbacoas: la próxima vez intentaré hacer fotos para subirlas aquí, pero por ahora pongo las que hice el otro día del despacho y del edificio!

Demostración del funcionamiento del cojín gigante :D

Mi casa

Hace unos meses escribía acerca de la búsqueda de piso en Darmstadt, ya que al pasar a ser estudiante de doctorado no podía seguir viviendo en la residencia. En aquella entrada describía la visita en grupo a un piso, en el que eramos tantos interesados que tuvimos que verlo en fila india. Aquel piso me gustó mucho, pero con tanta gente no tenía ninguna esperanza de conseguirlo, igual que me había pasado con otras casas. Sin embargo, pocos días después me llamó el propietario y me dijo que me lo daba a mi: ¡fue una alegría inmensa! Me quito un peso enorme de encima, ya que además en esa época estaba justo terminando el proyecto.

En el bajo hay un restaurante, pero los precios no son como para comer a diario


Mi casa tiene dos balcones que dan al Sur :)

El edificio en el que está mi piso se construyó en 1955 y fue diseñado por Ernst Neufert. Aunque ese nombre puede resultar desconocido para la mayoría, entre arquitectos parece sonar bastante: se trata del autor del libro "Arte de Proyectar en Arquitectura", que contiene las medidas estándar para practicamente todo y que por lo tanto es indispensable para diseñar edificios. El libro describe desde el tamaño estándar de una puerta hasta todas las posibles maneras de colocar una cama en una habitación, pasando por las cosas más increibles, como las medidas estándar de una gallina, y del correspondiente horno para cocinarla :D

Buzones en el portal: las paredes son cristales con ilumuniación


Buscando "Ernst Neufert" en Google, sale alguna foto del portal

Aunque el edificio tiene unos cuantos años, fue renovado hace poco: tiene hasta página en la Wikipedia y en Facebook! Está al pie de la Mathildenhöhe, que es una de las zonas más bonitas de Darmstadt y una atracción turística importante. Además, está al lado de la universidad y del centro de la ciudad. Aunque mi departamento está un poco lejos, ya que está en un edificio cercano a la estación, la parada del bus que lleva ahí está al lado de mi casa. Por si fuera poco, el supermercado está a tiro de piedra, así que no me puedo quejar: la verdad es que tuve una suerte tremenda al conseguir el piso :)

La cocina venía con la casa: ¡tengo hasta lavavajillas!


Detrás de la cortina hay una estantería llena de trastos

Poco después de volver de Madrid en Abril, me dieron las llaves de la casa. A pesar de que la inquilina anterior me vendió una estantería y unas cuantas lámparas, el piso estaba bastante vacío. Por suerte, la cocina está incluida en el alquiler. Sin embargo, vivir en una casa sin sillas ni mesa es más incómodo de lo que parece: encontrar un sitio cómodo para trabajar con el portatil es casi imposible! Lo intenté todo, desde sentarme de todas las maneras posibles en mi cama hinchable, hasta acabar dolorido después de varias horas en el suelo. A principios de Mayo, un primo me trajo una mesa y seis sillas que agradecí infintamente :D

Aunque la mesa es realmente pequeña, hemos llegado a comer cuatro personas


Cuando hace buen tiempo, la luz inunda el salón

La semana pasada vinieron mis padres y me echaron una mano amueblando el piso: he esperado hasta ahora para escribir esta entrada y poner fotos, ya que ahora por fin parece una casa de verdad :D Todos los muebles son de ciertos grandes almacenes suecos bastante famosos y que tienen buenos diseños. La verdad es que me ha entretenido mucho montar los muebles de IKEA, ya que me recuerdan un montón a los LEGO. Ahora tengo una cama de verdad, un cabecero multifunción, una estantería, un escritorio, una cómoda... La verdad es que el resultado me ha gustado mucho y estoy muy contento con el piso :)

El cabecero de mi cama contiene un carrito con estantes, que se saca tirando del asa


Mi cama hinchable se ha convertido en el sofa de mi cuarto

Sin embargo, el mueble probablemente más comodo de la casa no es de IKEA, sino que lo trajeron mis padres en avión: se trata de un sillón hinchable, del que resulta casi imposible levantarse, entre otras cosas porque está casi a nivel del suelo :D Todavía me queda mucho por ordenar en la casa, ya que todavía no he buscado sitio para todas las cosas que traje de la residencia. También tengo que encontrar una solución para las paredes, ya que todavía están bastante vacías: mi madre me dará algunos de sus cuadros, pero hasta entonces supongo que volveré a poner los posters de aviones del aeropuerto de Frankfurt :D

En primer plano, el balcón de mi salón, visto desde el del dormitorio


Vista desde uno de los balcones: de día, la iglesia da las campanadas cada hora

He puesto unas cuantas fotos de la casa en esta entrada, pero lo que más me gustaría sería compartirla con mis amigos en persona: por supuesto, seguís todos invitados a venir unos cuantos días de visita a Darmstadt! :)

Portal de mi casa de noche


La luz de las paredes de cristal del portal ilumina el rellano del ascensor

El Sol

Cuando vuelo en avión y tengo la suerte de conseguir ventanilla, me paso largos ratos observando la tierra. Al sobrevolar una zona de nubes y claros, siempre me compadezco de la gente que está en la sombra de las nubes. Alrededor, el sol inunda de energía el paisaje, mientras que bajo las nubes todo parece oscuro y triste. Desde que vivo en Darmstadt, he aprendido a valorar mucho el Sol, ya que una gran parte del año la ciudad está cubierta de nubes. Estos últimos días ha hecho bastante buen tiempo, pero apenas lo he podido disfrutar, ya que durante la semana paso casi todo el día en mi oficina.

El Sol, en una imagen del SOHO

Aprovechando que hoy era sábado, he dado una vuelta por el centro de Darmstadt. No había ni una sola nube. El cielo azul estaba dominado por el Sol, que llenaba de energía las calles de la ciudad. Los tonos grises de los días nublosos habían cedido el paso a colores vivos y luminosos. Las calles, las plazas, las casas, la gente... todo estaba sumergido en luz. Las terrazas de los restaurantes y de los bares estaban llenas, la gente reía y la alegría se sentía con cada paso. La ciudad estaba viva! El Sol no inundaba sólo las calles, sino también a las personas. El ambiente desbordaba optimismo y euforia.

Museo en Darmstadt (Imagen de crayonpsycho)

Ha sido un día de esperanza. Me ha dado ánimos, a pesar del infinito cansancio que me agobia desde hace meses. El Sol es una gran fuente de energía, aunque todo apunta a que hay una más poderosa aún: las personas.

Una nueva etapa

El 30 de Marzo llegó el momento: "¿tambien tengo que firmar las copias, no?" - "¡Sí, no te olvides!". Firmé cada una de los tres tomos del recién impreso y encuadernado proyecto fin de carrera. Con ello llegaban a su fin dos épocas importantes: por un lado, la carrera de Ingeniería de Telecomunicación y, por otro lado, el intercambio de doble titulación que empecé en Octubre de 2009. Aunque en ese momento hubieran podido plantearse las dudas acerca de cual sería la siguiente etapa, mi actividad una vez terminado el proyecto estaba clara desde principios de año: por eso, hace algunos meses decía que la suerte estaba echada.

Portada de mi proyecto fin de carrera

Desde el 1 de Abril trabajo como investigador (Wissenschaftlicher Mitarbeiter) en la TU Darmstadt, con el objetivo de hacer un doctorado. Eso significa que, a pesar de todo, al final me quedaré más tiempo del esperado en Alemania. La duración no está clara, pero el tiempo estimado es de entre tres o cuatro años. La razón por la que he decidido hacer un doctorado es poder dedicarme a la investigación, ya que siempre me ha parecido muy interesante crear e inventar cosas nuevas :) Es decir, mi intención no es trabajar más adelante dando clases en la universidad, sino aprender los métodos del trabajo científico.

Edificio de CASED, el centro de investigación en el que está mi departamento

Aunque ya había decidido hacer un doctorado hace unos meses, durante mucho tiempo mi gran duda fue donde hacerlo. Por un lado, quería volver a Madrid a toda costa, ya que desde que vine a Alemania echo mucho de menos a la gente que conozco ahí. Por otro lado, en Madrid no me hubieran dejado empezar directamente, sino que habría tenido que esperar hasta Septiembre y hacer al menos un semestre más de clases. Otro inconveniente de volver a España es que los recortes del presupuesto de investigación hubieran sido un peligro importante: parece que puede ocurrir que, por no conseguir una beca, la gente tenga que dejar el doctorado a medias.

Logo del centro de investigación en el que trabajo

Al no encontrar solución a este dilema, decidí pedir consejo a mi tutor del proyecto. Me hizo una oferta muy interesante, ya que me propuso un término medio. La universidad de Darmstadt tiene un acuerdo de colaboración con un centro de investigación en Madrid, así que me ofreció hacer el doctorado en parte aquí y en parte ahí. La idea es que cada cierto tiempo pase temporadas en España, de manera que en total esté unos tres meses al año ahí. Es decir, aunque de momento me quedo en Darmstadt, trabajaré en parte en Madrid :) En cualquier caso, tengo que pasar más tiempo en Alemania que en España, ya que mi contrato es con la TU Darmstadt.

Primera transparencia de la presentación de mi proyecto que hice en Madrid

Tras darle vueltas durante un fin de semana entero, al final acepté la oferta. Así es como el 1 de Abril empecé a trabajar en el SEEMOO (Secure Mobile Networking Lab), el departamento de la TU Darmstadt en el que hice el proyecto. Además, el departamento es parte del CASED (Center for Advanced Security Research Darmstadt), un centro de investigación conjunto de la TUD y el Fraunhofer SIT (Sichere Informationstechnologie). Además, el tema en el que participo es parte del proyecto LOEWE COCOON (Landes-Offensive zur Entwicklung Wissenschaftlich-ökonomischer Exzellenz). En Madrid, trabajaré en IMDEA Networks (Instituto Madrileño de Estudios Avanzados), un centro de investigación de la Comunidad de Madrid relacionado con la Universidad Carlos III.

Futuro edificio de IMDEA Networks: ¿de donde sacarán el dinero para construirlo?

Para empezar a definir como iba a ser la colaboración con IMDEA, y de paso descansar un poco del agobio de las últimas semanas del proyecto, el 31 de Marzo volví a Madrid por dos semanas. Fueron unos días estupendos, ya que tuve la suerte de poder ver a la mayoría de la gente a la que tanto echo de menos cuando estoy en Alemania: dimos paseos, jugamos a las cartas en el cesped del Templo de Debod, tomamos helados, fuimos a cenar... :) Mientras tanto, empecé a conocer a la gente que trabaja en IMDEA Networks e hice una presentación acerca de mi proyecto en la Carlos III. Por desgracia, las dos semanas pasaron volando! :(

Estuvimos posando un buen rato hasta que el fotógrafo estuvo contento con el resultado

El viernes de la semana pasada fue un día estupendo, en el que lo pasé en grande. Aprovechando que al mediodía tenía que ir a Teleco, Ana me hizo una visita guiada por el IES (Instituto de Energía Solar). Es realmente impresionante: los laboratorios están llenos de enormes máquinas, cuyo funcionamiento sobrepasa con creces todos mis conocimientos. Además, en el tejado tienen un montón de prototipos de paneles solares para probarlos y medirlos. Nunca había entrado en ese edificio, pero desde luego merece la pena verlo, sobre todo yendo con una guía estupenda que te explica todos los detalles :)

Poco antes de que volviera a Alemania, hicimos una barbacoa de despedida en mi casa

Tras la comida en Teleco y un helado en Nuevos Ministerios, fui a casa para preparar el plan de aquella noche: con ayuda de Pablo, y aprovechando el buen tiempo, hicimos una barbacoa en la terraza de mi casa :) Me hizo mucha ilusión que al final pudiera venir todo el mundo, ya que me apetecía un montón compartir la terraza renovada con mis amigos. Lo único malo es que realmente fue una cena de despedida, ya que el domingo tenía que volver a Darmstadt. Por suerte, Medem hizo fotos muy bonitas para que aquella barbacoa permanezca en el recuerdo!

Pablo y Medem se encargaron de preparar la comida

A lo largo de las dos semanas en Madrid pasaron un montón de cosas interesantes: fui a Cuenca con mis padres, comí arepas venezolanas, ví un partido de fútbol (!) con comentarios de fondo geniales... Me hubiera encantado poder quedarme más tiempo, pero debía volver a Alemania. Los primeros días en Darmstadt han sido de gran actividad, ya que han cambiado muchas cosas de golpe. El lunes estrené mi despacho, que comparto con otro doctorando. También ha empezado la asignatura en la que soy ayudante y, por si fuera poco, el viernes me dieron las llaves de mi nuevo piso: es decir, todavía me queda bastante material para futuras entradas :D

Aprovechando la excursión a Cuenca, también vimos la Ciudad Encantada

Nieder-Ramstädter-Straße

En las últimas semanas ha habido muchos cambios. Entre otras cosas, el 31 de Marzo tuve que entregar al Studentenwerk mi habitación en la residencia, ya que el intercambio de doble titulación llegaba a su fin y mi contrato de alquiler estaba ajustado a los 18 meses que duraba el programa. Fue una sensación extraña dejar esa habitación después de más de un año, sabiendo que aquel mismo día por la tarde ya iba a venir el siguiente inquilino a ocuparla. Por un lado, tenía la impresión de acabar de llegar a ese piso, pero, por otro lado, venían a mi memoria todas las cosas que habían pasado desde que me dieron las llaves el 1 de Octubre de 2009.

Mi escritorio, lleno de papeles relacionados con el proyecto

En esa habitación he estudiado, he dormido, he pensado, he meditado, he llorado, he escrito postales, he guardado innumerables recuerdos, me he ilusionado, he recibido noticias demoledoras, he divagado, he buscado soluciones, he recibido tanto postales como cartas preciosas, he leido mails con miedo a lo que pudiera poner en la siguiente linea, me he enfrentado a mi mismo, he tenido miedo... Es decir, he vivido. Ha sido un lugar importante en los últimos 18 meses, pero dejó de existir en el momento en el que entregué las llaves de una habitación vacía, que volvía a estar dominada por las paredes blancas y lisas.

En los últimos días antes de irme, la gente hacía muchas barbacoas en el jardín

Sin embargo, antes de recoger todas mis cosas, grabé aquel lugar para compartirlo con mis amigos. Al principio quería añadir comentarios al video, pero al final he optado por poner una canción de fondo. No está elegida al azar, sino que es una canción que por casualidad escuché el verano del año pasado y por ello me recuerda a aquella época. Me hubiera gustado editar el video con calma para ajustar las imágenes lo mejor posible a la canción, pero al final no me ha dado tiempo. La edición está hecha con una función automática de Pinnacle Studio: aunque el resultado no es perfecto, es aceptable :)

 

El video está grabado pocos días antes de la entrega de mi proyecto fin de carrera

Update: si estás en Alemania, no podrás ver el video en YouTube debido a que la canción de fondo tiene copyright. En ese caso, también puedes descargar el video comprimido con DivX desde http://www.megaupload.com/?d=19EI0JFN

La batalla de los pisos

Estas últimas semanas he estado bastante agobiado, por lo que este mes todavía no había podido escribir ninguna entrada. A finales de Marzo se juntan un montón de problemas que tengo que resolver: por un lado, tengo que entregar el proyecto fin de carrera y, por otro lado, tengo que terminar mi contribuación a un trabajo de investigación ("Paper") que mi tutor y yo queremos presentar a una conferencia. Por si fuera poco, también tengo que encontrar un piso en Darmstadt, ya que a finales de mes en principio dejo de ser estudiante y por lo tanto me echan de la residencia en la que he vivido desde que llegué a Alemania.

Aunque al principio me costó acustambrarme, mi proyecto está escrito en LaTeX

Por ahora, encontrar un piso de alquiler en esta ciudad ha sido un infierno. Hay una demanda tremenda y muy poca oferta, por lo que ya he visto varias casas para las que hay más veinte candidatos :( En esos casos, las visitas suelen ser en grupo, lo que a veces es realmente agobiante: por ejemplo, ayer fui a ver un piso en el que teníamos que ir en fila india para poder verlo. Luego cada uno rellena un formulario con sus datos y a partir de ahí sólo se puede cruzar los dedos. Lo malo es que hay muy pocos pisos que cumplan todos los requisitos, a pesar de que tampoco pido tanto: cocina, baño, sitio para lavadora, transporte público y que el piso no sea una ruina.

Después de un mes buscando casa, ya me se el nombre de todos los barrios

Lo que más me ha llamado la atención es que muchos pisos no incluyen la cocina en si, es decir, los electrodomésticos, la encimera y los armarios. En todo caso, se puede comprar la del inquilino anterior, pero sino arrancan todo lo que haya para que el siguiente ponga su propia cocina. Además, muchos pisos están en manos de agencias inmobiliarias, que cobran la friolera de 2,38 alquileres al firmar el contrato, a cambio de poner un anuncio en Internet y enseñar la casa unas cuantas veces. Entre eso y la cocina, hubo una casa en la que tendría que haber empezado pagando 5000 € para poder tan si quiera plantearme vivir ahí.

"Provision" es la palabra maldita que se refiere a los honorarios de la agencia

Encima, los pisos que se alquilan sin agencia están contados, por lo que es casi imposible conseguirlos. Entre tanto, he debido escribir o llamar a más de veinte ofertas, pero por ahora no he tenido suerte :( Por si fuera poco, también están los que no se fían de la gente con pinta de estudiante, o los que sólo alquilan la casa a parejas de mediana edad. Lo más insólito que he visto por ahora era un piso, en el que me dijeron que no se podía entrar a vivir directamente, sino que había que reformarlo de arriba a abajo, y que eso era cosa del inquilino. Encima, no era nada barato, ni tenía cocina: es decir, ideal :D

La verdad es que es bastante desesperante, pero no queda más remedio que seguir buscando. Eso me recuerda que todavía no he escrito ninguna entrada acerca de la razón de tanto afán por conseguir una casa en Darmstadt, a pesar de que el intercambio que empecé hace 18 meses esté a punto de acabar. Sin embargo, dejo la explicación para futuras entradas, ya que es una historia que merece más dedicación del tiempo que tengo ultimamente. Mientras tanto, me dedicaré a seguir corrigiendo los tres capitulos que me quedan por revisar de mi proyecto: ¡esto de corregir es un rollo!

Salto de línea

En las últimas semanas me he dedicado principalmente a redactar el proyecto fin de carrera que tengo que entregar a finales de marzo. Aunque luego tendré que pasarlo a la plantilla en LaTeX de la universidad, de momento lo estoy escribiendo en Word y OpenOffice para tener el corrector de ortografía. Sin embargo, reconozco que eso a veces me hace perder tiempo, ya que soy un maniático para algunos detalles. Por ejemplo, suelo escribir con alineamiento justificado a pesar de que al pasarlo a LaTeX no haga falta. En ese sentido, una de las cosas que más me desesperan son los saltos de línea, ya que cuando la última palabra no cabe, el programa la pasa a la siguiente línea y amplía el espacio entre palabras de la anterior.

Tensión al final de la línea: ¿entrará el "homogeneously"?

Cuando la palabra que no cabía era muy larga, el efecto es horrible. De pronto aparece una línea con muchísimo espacio en blanco que descuadra todo el formato compacto del texto. Es una tonteria, pero no me gusta. Por ello, paso largos ratos reorganizando la estructura de la frase o buscando sinónimos más cortos para evitar el salto de línea inapropiado. Lo que más me saca de quicio es cuando la última palabra no entra por una única mísera letra, que encima suele ser una de las más delgadas del alfabeto, como por ejemplo una "i" o una "r". Eso si, peor aún es cuando el salto se debe a una coma que no hay manera de evitar. Al menos, estas frustraciones me entretienen mientras escribo :D

¡Agh, no entró! Esto sería un caso para "Rage Guy" :D

Mientras escribo, estoy teniendo mucho cuidado con las citas, para que no me pase como al ministro de defensa alemán. Eso si, en su caso el despiste fue un poco más grave, ya que parece ser que por descuido se olvidó de poner los pies de página en su tesis doctoral para indicar que más del 20% del texto eran citas literales de otros autores :D Lo que al principio aparecía en los titulares como un "lamentable error", al final ha obligado a  Karl-Theodor zu Guttenberg a renunciar a su doctorado. Mientras tanto, hay todo tipo de bromas acerca del asunto, incluida la canción que pongo a continuación. Incluyo la letra en alemán y su traducción al castellano, ya que no tiene desperdicio :D

La canción es una adaptación de "Alles nur geklaut" de "Die Prinzen"

Ich schreibe etwas ab
Die ganze Nation, weiß das schon
Jetzt steht's in jedem Blatt
Ich hab Mist gebaut und wurd' durchschaut
Keiner hält mich mehr für klug
Alle merken den Betrug
Wann geht der nächste Afghanistanflug?

Denn ich hab' alles nur geklaut
Ich bin der Fußnotenentferner
Mein Doktortitel ist versaut
Da hilft mir nichtmal mehr der Kerner
Ich hab' alles nur geklaut
Nur gestohlen, nur gezogen und geraubt
Die Karriere ist versaut

Ich bin nicht grade arm
Hab' ein "Zu Guttenberg" und viele Vornamen
Macht Merkel den Alarm
Bin Doktor von und zu
Lass mich bloß in Ruh'
Wird das politisch jetzt ein Flop
Kauf ich mir 'nen Copy-Shop
Und dann wird auch mein Ansehen wieder top

Denn ich hab' alles nur geklaut
Ich bin der Fußnotenentferner
Mein Doktortitel ist versaut
Da hilft mir nichtmal mehr der Kerner
Ich hab' alles nur geklaut
Nur gestohlen, nur gezogen und geraubt
Die Karriere ist versaut

Copio algo
La nación entera ya lo sabe
Ahora lo pone en todos los periódicos
La he liado y me han pillado
Ya nadie me me considera inteligente
Todos se dan cuenta del fraude
Cuando sale el siguiente vuelo a Afganistán?¹

Porque simplemente lo he robado todo
Soy el que elimina las notas a pie de página
Mi doctorado está perdido
En eso ya no me ayuda ni el Kerner²
Simplemente lo he robado todo
Sólo robado, mangado y arrebatado
Mi carrera política está perdida

No soy precisamente pobre
Tengo un "zu Guttenberg" y muchos nombres³
Merkel da la alarma
Soy doctor de "von" y "zu"³
Déjame en paz
Si esto significa un fracaso político
Me compro una tienda de fotocopias
Y así recuperaré mi prestigio

Porque simplemente lo he robado todo
Soy el que elimina las notas a pie de página
Mi doctorado está perdido
En eso ya no me ayuda ni el Kerner²
Simplemente lo he robado todo
Sólo robado, mangado y arrebatado
Mi carrera política está perdida

¹ En cuanto se sospechó del plagio, Guttenberg hizo una visita sorpresa a Afganistán
² Presentador de televisión que entrevistó a Guttenberg en Afganistán
³ Títulos nobiliarios

Dolor

Desde hace algunas semanas me atormentan dolores de cabeza. No son fuertes, pero son pesados. A veces son constantes durante todo el día, mientras que otras veces van y vienen. Lo peor de todo es que no me dejan pensar, que es a lo que se supone que me dedico ultimamente. Es una especie de niebla que deja ciega mi mente. Después de un tiempo, me obliga a dejar de trabajar. En ese momento, lo unico que quiero es pararlo todo. Dejarlo y no seguir. Pierdo la ilusión y a veces casi la esperanza. Intento buscar una explicación lógica, pero no la encuentro. No se si es todo imaginación o si realmente hay un motivo. Y de pronto, el dolor desaparece.

Por desgracia, de momento el efecto de las pastillas ha sido limitado