Housewarming Party

Mientras el tren se mueve a toda velocidad de vuelta a Frankfurt, por la ventana se ve mucho verde alternado con pueblos que vamos pasando. A veces hay marcas kilométricas al borde de la vía, así que he medido lo que tarda el tren en recorrer un kilómetro: si no me he confundido, 20 segundos, por lo que vamos a 180 km/h. Mientras escribo esto, la próxima parada es Ulm: ha sido una visita relámpago a München, pero sin duda alguna ha mereceido la pena. Aunque solo he estado una noche, he podido estar en la fiesta de inauguración del piso nuevo de mis amigos muniquenses :)

Cruzando esta parte de Alemania, se ven muchos bosques

La casa me ha gustado mucho y me he quedado con algunos detalles que a lo mejor copio para la mia, como por ejemplo luces LED que van cambiando de color: desde luego, durante la fiesta creaban un ambiente guay! Aún así, reconozco que más que las luces, lo que llevó mis sentidos a lugares desconocidos durante la fiesta fue una inocente patata frita. La gente había traido varias cosas picantes como regalo, pero nunca hubiera imaginado que fuera para tanto sin ni siquiera echarle una de las salsas: todo lo picante que había comido hasta entonces era Kindergarten en comparación :D

La luz puede ser constante, ir cambiando lentamente de color o estar en "Party-Mode"

Ha sido una visita corta, pero me alegro un montón de haber aprovechado la ocasión para ver a mis amigos :) Fue una decisión espontánea, pero cuando las oportunidades se presentan, creo que hay que aprovecharlas: suficientes veces no hay tiempo o ánimos para hacer algo, como para encima tentar al destino pensando que ya se hará más tarde. Hay practicamente infinitas cosas que hacer y sin duda alguna no da tiempo a todo, así que no hay tiempo que perder. Solo para conocer todos los pueblos y paisajes bonitos que veo pasar delante de la ventana del tren, haría falta una eternidad.

Adelantando un tren regional en el camino de vuelta

Entre tanto, hemos pasado la famosa estación de Stuttgart y el tren continua su viaje hacia Heidelberg. En lo que llevamos de trayecto, he visto dos cosas que me han descolocado. Por un lado, hemos adelantado a un tren de cercanías que estaba maniobrando en la estación de Stuttgart y que llevaba como pasajero a un hombre colgando de uno de los topes delanteros. Por otro lado, en dos estaciones relativamente alejadas creo haber visto al mismo hombre haciendo fotos a trenes: no se si son efectos tardíos de la patata frita o si ha sido el déjà vu mas real que nunca he tenido :D

Billete de tranvía para ir esta mañana a la estación de München

Rosenhöhe

Ayer hizo un día estupendo. A pesar de tener muchas tareas pendientes, decidí que quería salir de casa, asi que sin darle demasiadas vueltas, cogí el autobús para ir a la Rosenhöhe. Se trata de un parque bastante grande al este de Darmstadt, pero a pesar de llevar aquí más de dos años, nunca había estado. El nombre significa "colina de las rosas": desde luego, al subir la cuestra del camino de entrada, pude comprobar que al menos una parte del nombre se corresponde con la realidad :D Una vez arriba, hay vistas sobre la ciudad y las prometidas rosas. El Sol inundaba el parque haciendo brillar los colores y el aire era renovador: me vino bien :)

El parque fue renovado gracias a una asociación: sino, no hubiera habido dinero

Sin embargo, lo que más me impresionó fue lo que vi una vez cruzado el parque. Tampoco había andado demasiado, pero al otro lado de la verja que delimita la Rosenhöhe, no había nada. No había casas ni carreteras, sino tan solo campo. Un camino de tierra, unos pocos árboles y nada más. Era un paisaje tranquilizador. No imaginaba que fuera tan fácil llegar al límite de la ciudad andando. Hasta cierto punto, la vista se parecía al fondo de pantalla por defecto de Windows XP :D Hoy han vuelto las nubes y acaba de empezar a llover: desde luego, en este país no se puede dejar pasar ni una oportunidad para ver el Sol!

La entrada principal está vigilada por leones subidos a columnas (Foto © amras_de)

No vi todo el parque en el paseo, pero por suerte está cerca (Foto © DerSüdhesse)

Un año en la Pützerstraße

Hoy hace un año me dieron las llaves de mi piso en Darmstadt. Tras doce meses, la verdad es que estoy muy contento con la casa :) Las primeras noches fueron un poco extrañas, ya que los únicos muebles eran mi cama hinchable y una estantería de la inquilina anterior. Entre tanto, han pasado un montón de cosas: no solo vivo ahora en una casa amueblada, sino que en los últimos doce meses he recibido visitas que me han hecho una ilusión enorme, he hecho viajes geniales y he podido compartir un montón de cosas con gente estupenda :) Son grandes recuerdos que guardo en forma de fotos, entradas de blog o mi calendario.

Sin duda, mi destino más frecuente durante este año ha sido Madrid

Al igual que otras veces, durante este tiempo también he ido guardando entradas, billetes de avión, mapas y todo tipo de objetos que me recuerdan lo que ha pasado este año. Aprovechando el aniversario, esta tarde he decidido recopilar todos esos "enlaces" y archivarlos. Sin embargo, antes de hacerlos desaparecer en un sobre en las profundidades de mi estantería, he buceado un rato entre los recuerdos y los he agrupado por temas. Pongo unas cuantas fotos de lo que he encontrado antes de cerrar el sobre: no se trata de dar una importancia enorme al pasado, sino guardar enlaces para poder reconstruir mejor un recuerdo cuando se busca.

Heidelberg, Darmstadt, Würzburg y Múnich en Septiembre del año pasado :)

Aparte de postales, también he recibido cartas de mis padres, tíos y amigos

Darmstadt. Adivinanza: ¿como se llama al restaurante al que solemos ir a comer? :P

Este año he tenido la suerte de poder pasar dos temporadas largas en Madrid

París - Kaiserslautern - Múnich :)

Viaje a Valencia: las tarjetas con dibujos son billetes sin contacto del Metro!

Viajes de la universidad: aunque no presentara nada, pude ir a una conferencia en Berlín

La Cena de la Tarta de Queso

Hace unas semanas puse un video que documentaba mi intento de hacer una tarta de queso para el departamento. El resultado del experimento fue bastante bueno, así que decidí intentar repetir la hazaña aquí en Madrid y de paso combinarlo con una gran cena en mi casa: me apetecía un montón hace una invitación y me hizo mucha ilusión que casi todo el mundo pudiera apuntarse :) Al final eramos doce invitados y yo, casi como en La última cena :P El menú consistió en nachos con guacamole por Camsua, empanadillas por Cierta Personita, cantidades ingentes de pasta por Parmacenda y tarta de queso por Adrovsky.

Preparar pasta para trece personas no es tan fácil como parece

A lo largo de la cena se extendió un rumor completamente injustificado que ponía en duda la autoría de la tarta de queso, implicando a mi madre en el asunto. Sin duda alguna, una gran falacia, o al menos totalmente exagerado, según mi punto de vista :P Otro detalle insignificante que adquirió protagonismo sin razón fue que en este caso había mezclado los ingredientes con ayuda mecánica, en vez de a mano como en Darmstadt. Sin embargo, defiendo que le di al botón de encender de la maquina con el mismo "amor y cariño" que mezclé los ingredientes a mano en el primer experimento :D

Aquella tarde aprendí a hacer empanadillas :)

La parte más divertida vino tras la cena, cuando probamos el juego que consiste en que cada uno escribe una frase en un papel y se lo pasa al siguiente que tiene que dibujar lo que ha escrito el primero. Después se dobla el papel y se pasa al vecino, que tiene que volver a escribir la frase solo viendo el dibujo. El sistema permite pipelining, por lo que todo el mundo está entretenido todo el rato, y además los resultados tras completar una ronda suelen ser tremendos :D La cantidad de ruido que añade cada paso es enorme, resultando en una SNR para partirse de risa: el resultado escaneado se puede ver aquí (enlace).

En contra del mito existente, esta sartén nunca fue amarilla :P

El simulador

Ayer tuve la oportunidad de jugar con un simulador de vuelo de verdad :) Es decir, no fue una partida en el ordenador, sino en una réplica exacta de la cabina de un helicóptero. Tal y como escribía hace años, los simuladores me encantan, así que lo pasé genial intentando volar con pedales y palanca de mando de verdad: en el primer intento apenas tardé unos segundos en estrellarme, pero tras unas cuantas pruebas conseguí despegar y mantenerme más o menos estable en el aire. Eso si, mis intentos de aterrizaje no fueron del todo delicados, pero eso son detalles sin importancia: ¿quien quiere aterrizar a salvo pudiendo volar?

Abajo a la derecha se ve el gran botón rojo

El interior de la cabina estaba lleno de interruptores y botones con los que jugar :D Sobre todo, me encantó que hubiera un gran botón rojo que hacia saltar todas las alarmas: si no recuerdo mal, cortaba la gasolina al motor :P Lo que más me llamó la atención es que lo que sería equivalente al acelerador, tenía forma de freno de mano y estaba entre los asientos de los pilotos. Una de las cosas que aprendí es que no es buena idea tirar bruscamente de esa palanca :P El entorno virtual se proyectaba sobre una pantalla enorme de 180º que envolvía la parte delantera del simulador: se podía mirar por las ventanas laterales y seguir viendo el paisaje!

Preparando el siguiente accidente

También intentamos volar de noche, con lluvia, con nubes o con viento, pero nuestras habilidades como pilotos no se vieron mejoradas en esas condiciones :P La verdad es que la experiecia del simulador me encantó! :) Sobre todo, a diferencia del caso real, uno puede darle aleatoriamente a botones para ver que pasa sin preocuparse mucho. Además, tuve la oportunidad de ver un poco como está construido el simulador por dentro: miles de cables, infinidad de puertos serie, tarjetas controladoras, sensores... El trabajo de diseñar y construir este tipo de maquinas me dio una envidia enorme!

¡Tenemos una pasajera colgando de la ventanilla!