New York

Entre tanto ya han pasado casi tres meses desde que estuve en Nueva York, pero hasta hoy no he encontrado el momento de ordenar las más de 750 fotos. Tras mucho dudar he seleccionado 30 que pongo a continuación en orden un tanto aleatorio. La visita a Nueva York de cuatro días fue realmente una escala en el viaje de vuelta de Nueva Orleans. Puestos a tener que cambiar de avión en algún lado, pensé que Manhattan no era el peor sitio para de paso pasar unos días. Sin duda me quedan muchas cosas pendientes en esa tremenda ciudad, pero gracias a una guía personalizada de mi padre al final me dio tiempo a cubrir lo más importante :)

Times Square. Deambulando la primera noche por las calles de la ciudad, me costaba asimilar la escala de todo lo que me rodeaba. Me preguntaba como era posible que no hubiera sido consciente antes de lo grande y, sobre todo, alta que es esa ciudad.

Bryant Park. Es una pena que de noche no haga Sol para tumbarse en el cesped del parque, pero eso no es problema en Nueva York. Como se ve en la foto, basta con poner un enorme foco en el rascacielos de al lado para que haya luz.

Grand Central Terminal. La estación me impresionó, pero lo que no me esperaba en absoluto es que un lateral elevado, simétrico al que se ve en la imagen y desde el cual está hecha la foto, estuviera ocupado por completo con una tienda de Apple.

Empire State. Al contrario de lo que esperaba, apenas había cola para subir al mirador del Empire State, así que junto con un compañero de habitación del hostal con el que estuve el primer día decidimos subir espontáneamente. Mereció la pena.

Empire State. Me resultaba casi imposible comparar la altura de los edificios desde la calle, ya que desde ahí abajo todo parece muy alto. Una vez arriba, me impresionó lo pequeñas que eran en realidad algunas torres en comparación con el Empire State.

Roosevelt Island Tram. El paseo en "tranvia aereo" a Roosevelt Island me encantó. La cabina pasa al lado de la impresionante estructura del puente por el que circulan coches en dos plantas y una vez en la isla había buenas vistas sobre Manhattan.

Apple Store. La entrada a la tienda de Apple en la quinta avenida es un cubo de cristal por el que baja la escalera que se ve en la foto. La tienda en sí es subterránea y se extiende por debajo de toda una plaza.

Apple Store. La tienda estaba de bote en bote. No paraba de entrar y salir gente, creando curiosas sombras en la escalera. No creo que muchos compraran, pero sin duda, un gran atractivo de estas tiendas es navegar gratis en los iPad de exposición :D

Atardecer. La cuadrícula callejera de Manhattan hacía que los atardeceres en la ciudad fueran impresionantes a pesar de estar andando entre gigantescos edificios. Desde luego, la cuadrícula numerada es inmejorable para encontrar calles!

Highline Park. El parque elevado sobre una antigua via de tren en viaducto fue una de las cosas que más me gustó. Está rodeado de una mezcla de antiguas fábricas y edificios de diseño que me encantó. Eso si, acabé quemándome un poco :P

Central Park. ¿Quien diría que esta foto está hecha en plena ciudad más grande de Estados Unidos? Me impresionó lo diferente que era cada parte del parque y lo solitario que llegaba a ser, aunque puede que eso tuviera que ver con la lluvia :P

Central Park. En el parque sale a la vista el suelo rocoso sobre el cual está construida la ciudad y que en el resto de la isla está enterrado por asfalto y hormigón. Me imagino que es una de las claves para poder construir edificios tan altos.

Central Park. En otra parte completamente distinta del parque está el mosaico de Strawberry Fields. La ventaja de la lluvia es que se podían hacer fotos sin gente como esta, pero la pega es que a estas alturas mis zapatos eran más bien piscinas.

Central Park. Al otro lado, estaba la civilización. Aunque casi parece un fotomontaje como salen los rascacielos de detrás de los árboles, esta es la imagen que me encontré tras unas cuantas horas de andar y andar y andar por el parque.

Brooklyn Bridge. Los últimos días fueron más nublados, pero al atardecer el Sol se asomaba por debajo de las nubes. La pena es que en este caso cruzaba el puente en sentido opuesto, asi que cada vez que me daba la vuelta acababa haciendo una foto :P

Brooklyn Bridge. Una vez llegado al otro lado del puente, hay un parque con vistas estupendas. Me sorprendió que, a pesar de estar apenas iluminado, había mucha gente y parecía importarle poco que se estuviera haciendo de noche por momentos.

Skyline. La vista desde el parque, poco antes de subirme al último barco que cruzaba al otro lado. No entendí porqué, pero en el barco tenían una prisa tremenda y parecía que no les hubiera importado nada si no hubiera pagado, con tal de llegar al destino :D

Top of the Rock. Al Empire State había subido de día, asi que decidí subir al mirador del Rockefeller Center al atardecer. Desde aquí se podía ver bien lo inmenso que es Central Park: el lago que parece estar ya al fondo solo está a la mitad del parque.

Top of the Rock. Hacia el Sur se ve una parte del bosque de rascacielos. Me quedé con la duda de como estaría organizada la iluminación de los pisos, ya que supongo que no habrá gente trabajando en todos los edificios todas las noches y a todas horas.

Staten Island Ferry. La estatua de la libertad aún estaba cerrada a consecuencia del huracán Sandy, pero la iban a abrir pocos días después con motivo de las fiestas del 4 de Julio. Por suerte, desde el famoso ferry a Staten Island se ve bastante bien.

Skyline. Desde el ferry también se ve bien la altura del One WTC. Por la noche lo iluminaban a tercios en azul, blanco y rojo en alusión a la bandera de EE.UU. Me desconcertaba mucho, ya que era como una bandera francesa puesta en vertical :(

World Trade Center. La base del One WTC aún no estaba cubierta de cristal: era impresionante ver la tremenda estructura que mantiene la torre. Las gruas en primer plano son las del Three WTC, que estaba empezando a crecer al lado.

Zona Cero. A los pies de las cuatro nuevas torres del WTC están las dos fuentes que marcan donde estaban las originales. El parque ya está terminado y es gratis acceder, pero aún así hay que sacar una entrada y pasar varios controles para entrar.

Nueva Ámsterdam. En la parte antigua de la ciudad, que en un principio fue holandesa y solo ocupaba el sur de Manhattan, desaparece la cuadrícula callejera dando a paso a estrechas y enrevesadas calles que nunca hubiera esperado encontrar en Nueva York.

Chrysler Building. Una de las cosas que más me sorprendió es que cada zona de la ciudad que visité era tan diferente y tenía tantas cosas que ver, que casi parecían varias ciudades en una. Y eso que practicamente no puse un pie fuera de Manhattan.

Flatiron. Ya casi de camino al aeropuerto, el último día me baje del Metro solo para ver de nuevo el Flatiron desde el ángulo que lo hace tan llamativo. Pocos días después vi un video grabado ahí mismo y fue una sensación tremenda volver a reconocer todo.

Atardecer. Una de las cosas que más me gustó de Nueva York fue el Metro. Sobre todo, el sistema de trenes locales que paran en todas las estaciones y trenes exprés: ¿me dará tiempo a alcanzar al local que se me acaba de escapar cogiendo el exprés? :D

West Village. Visité de pasada algunos de los barrios que suenan, como Meatpacking District, Ironcast District, Grammercy Park o Greenwich Village, pero está claro que para apreciar realmente todo lo que tienen, hace falta mucho más tiempo.

Chelsea Market. Al lado del Highline Park han convertido una antigua fábrica de galletas en muchos restaurantes, justo en frente de las oficinas de Google. No fui menos y también compré algo para luego comerlo en el parque elevado :D

AirTrain. De camino al aeropuerto en el tren automático que lo une a la red de Metro, me salió de casualidad esta foto. Me sorprendió mucho el tiempo de vuelo efectivo a Frankfurt: no llega a siete horas. Manhattan y Mainhattan están al lado :D

Siete

Siete años. Lo que más me impresiona del séptimo aniversario del blog, que se cumplió el jueves, es que de los siete años he pasado cuatro en Alemania, es decir, más de la mitad. No era consciente de ello hasta ahora: ¿a donde se ha ido todo ese tiempo? Me asusta porque leyendo entradas anteriores, en ese tiempo no ha cambiado mucho o incluso se ha recrudecido un poco. Este año me he aislado más. Echo de menos cenar con alguien. Estoy más tenso y a menudo pienso que puede que no fuera tan buena idea quedarme aquí. Supongo que tomé la variante fácil para empezar el doctorado pero dificil para mí.

El cielo de Darmstadt, un día de Julio al salir de trabajar

Durante demasiados meses de este año he vuelto a autoimponerme trabajar a destajo. De nueve de la mañana a nueve de la noche, incluido algún finde. La verdad es que no se que pretendía alcanzar con ello. No fue buena idea. Pasado un tiempo en esa autotortura, empecé a sentir miedos extraños que no había tenido antes. No fue a menudo ni fue muy grave, pero decidí no seguir tentando a la suerte y dejar de trabajar tantas horas. Pensaba que alternando viajes con épocas intensas de trabajo llegaría a un equilibrio, pero no lo logré. Recuerdo esperar a la maleta a la llegada a Frankfurt hundido en tristeza.

Vista desde mi oficina. El mal tiempo no tiene la culpa: aquí también hace Sol.

A veces miro al abismo y no veo el fondo. Me asusta. No quiero caer ahí, cueste lo que cueste. No parece tan fácil volver a salir. Ese abismo es serio. La sensación es aterradora e increiblemente real. Los viernes por la noche suelen ser los peores días. A veces tengo la tentación de dejarme caer y darme por vencido, pero solo acercar la mirada al fondo indistinguible me hace volver a agarrarme como sea a la pared de roca. Y ese es también el problema: me aferro a ella y no escalo el medio metro que queda para superar ese acantilado. Esa metáfora me ha acompañado constantemente en los últimos meses.

Adaptado de "The Abyss" por Joey-B en DeviantArt

Me desespera ser consciente de que todo podría ser mucho mejor y de que creo que tengo la capacidad de conseguirlo, pero seguir aferrado a la situación de siempre. Tengo todas las facilidades: la solución está delante mía, solo tengo que estirar la mano y cogerla. Pero tengo miedo. Una cosa que me alivia es que he logrado ver que casi todo el mundo tiene ese miedo, en vez de solo saberlo porque es algo que se suele decir. Por ejemplo, a veces logro ver que a una persona que no conozco también le cuesta entablar conversación conmigo y, una vez que soy consciente de que estamos igual, ya todo suele ser más fácil.

Lento pero constante

Se suele decir que si se quiere algo hay que ir a por ello y no esperar a que venga por si solo. A menudo me siento culpable por no tener siempre el valor que hace falta para cumplirlo. Odio ese dicho. Al leerlo tengo la impresión de que alguien se está enfadando conmigo por no lograr algo, a pesar de que estoy invirtiendo todo mi esfuerzo en conseguirlo. Me recuerda a clase de deporte. Ya se que no encesto bien en la canasta, pero no me regañes cuando lo estoy intentando. No son enfados sino ánimos lo que hace falta: tengo la enorme suerte que mis amigos y mis padres me los dan constantemente, tanto desde cerca como desde lejos :)

De los siete años de entradas, casi dos y medio se han escrito desde aquí

A menudo no consigo escribir con precisión, asi que por si acaso: la única critica de esta entrada es hacia mí mismo y en ningún caso contra nadie más! :)

Besugo

Mientras que 24 era 4! y 25 era 5², 26 no tiene gracia alguna. Sobre todo, no me hace ninguna gracia que 26 esté más cerca de 30 que de 20. Tras casi cuatro años en Alemania, la perspectiva me da cada vez más vértigo. Para mitigar esta early-life crisis, decidí poner kilómetros de carretera por medio: en concreto, 1400 hasta San Sebastián. Ya acostumbrado a volar, el viaje me hizo ser consciente de nuevo de la enorme distancia, rodando kilómetro a kilómetro por autopistas, carreteras y calles. Entre tanto, habían pasado tres años desde que estuve en San Sebastián la última vez.

Puesta de Sol en la bahía de San Sebastián

El día de mi cumple fuimos a comer Besugo en Getaria. La carretera que lleva ahí es espectacular: a un lado el enorme mar y al otro el acantilado, a cuya ladera se aferra la carretera, curva tras curva. Entre el Besugo y las buenas vistas, no me importó tanto cumplir 26. La verdad es que toda la zona es impresionante y me da pena no aprovechar más la casa. Parece más que evidente que habría que hacerlo, ya que ni es caro ni me faltan días libres en el trabajo para poder ir. Sin embargo, todo aquello no es nada ni tiene ningún valor si no es compartiéndolo con alguien; en este caso, con mis padres.

Al hacer un poco peor tiempo, el aire en el Peine del Viento impresionaba más

El puerto de Getaria conecta la costa con una isla conocida por su forma de ratón

Las costas rocosas como esta me encantan

Gradierwerk

Coincidiendo con la visita de mis padres, ayer fue la reunión familiar por parte alemana que se intenta hacer cada año. Esta vez estuvimos en Bad Kreuznach, un pueblo a unos 70 kilómetros de Darmstadt al que llegamos cruzando el Rin en ferry. Se trata de un balneario con varios Gradierwerke (torres de gradiente), unas construcciones muy llamativas diseñadas originalmente para recuperar sal, pero que ahí se usan para generar vapor de agua con supuestas propiedades curativas. El agua se bombea hasta lo alto de la torre y luego cae evaporándose poco a poco por densas ramas. No se si son curativas, pero desde luego son impresionantes!

A punto de cruzar el Rin en el ferry

Este enorme brazo hacía un movimiento horizontal para hacer funcionar la bomba

Al otro extremo del brazo había una noria impulsada por el agua de un canal

La torre de gradiente vista de lado

Bad Kreuznach también es conocido por su puente con casas (Foto por FrankMaurer)

Rutina

Hoy está siendo un domingo bastante rutinario: la lavadora, las plantas, la basura y otros habituales. Es una rutina peligrosa, ya que al final acabo encerrado en casa. Iba a ir a la piscina, pero encontré la excusa perfecta: no tengo la moneda de 1 € para la taquilla. Empecé el mes diciéndome que iba a trabajar un numero de horas más razonable y a cambio invertir el tiempo en cosas útiles. Ahora trabajo menos, pero acabo frente al ordenador perdiendo ese tiempo recién ganado. La rutina es cómoda y fácil. Por eso se ha convertido en rutina. Pero me lleva a una soledad inaguantable.

Al menos ultimamente no llueve demasiado y he podido tender la ropa en el balcón

En un intento de romper la rutina, tras más de un año he ido al parque Rosenhöhe

Una vez más, el marcador ha llegado al final de la semana y del fin de semana

En casa hace tanto calor estos días que las plantas consumen mucha más agua

10 años decimales

No se lo que hubiera contestado si al volver de la Euskal 11, la primera a la que fui, me hubieran preguntado si en diez años seguiría asistiendo. La respuesta correcta hubiera sido que sí, ya que la semana pasada cumplimos ese décimo aniversario en la Euskal 21. Por si fuera poco, la casualidad quiso que estuviéramos exactamente las mismas personas que fuimos en 2003. Si hubiera podido ir todos los años desde entonces, hubiera sido mi undécima Euskal. Sin embargo, en 2010 no pude ir, por lo que el décimo aniversario ha coincidido con mi décima Euskal.

La Euskal desde el aire, grabado con un quadricóptero de Jueguetrónica

A veces me preguntan por qué voy: ¿no se hace aburrido estar cinco días en el ordenador, sin nada específico que hacer? ¿No es siempre lo mismo? Yo también me lo he preguntado y he llegado a la conclusión de que hay dos motivos. Por un lado, suelen ser los únicos días del año que puedo aislarme de todo y dedicarme a frikear. Por ejemplo, esta vez me apunté a un taller de programar un microcontrolador. Para hacer eso no me haría falta estar en la Euskal, pero solo ahí encuentro el tiempo para ello. Lo mismo le ocurre a los demás que van, de manera que además tenemos tiempo para hacer cosas frikis juntos.

Programé un contador de tiempo trabajado que además twitteaba estadísticas

Por otro lado, la Euskal es una red tangible. En casa también hay Internet y cada vez más rápido, pero ahí la red no es más que un cable que sale de la pared, por lo que uno no es consciente de la inmensidad a la que está conectado. En la Euskal, la red se puede ver y, a pesar de ser muchísimo mas pequeña que Internet, impresiona. Son "tan solo" unos 4000 sistemas, pero ayuda a ser consciente del orden de magnitud. Internet es cada vez más grande, más rápido, está en actividad continua y nunca para. La Euskal no es ni la punta del iceberg y aún así, ya es sobrecogedor.

Este año hubo 16 bloques con 256 puestos cada uno, excepto uno un poco más pequeño

La Euskal 21 en las noticias

El primer experimento de hacer huevos fritos en la plancha :D 

Este año ha habido más actividades que nunca, sin faltar el Harlem Shake :P

Vuelta a Alemania: la costa con Pasaia, San Sebastian y Zarautz desde el avión

El Boeing 767 de LAN en el que llegué a Frankfurt a principios de la semana

New Orleans

Ya no hay esclavos en plantaciones de algodón ni apenas barcos de vapor en el Mississipi, pero uno de los tópicos ha perdurado: la humedad y el calor. Lo peor no es el clima en si, sino que parece que cuanto más calor hace fuera, más frío ponen el aire acondicionado. Así acabé poniéndome dos chaquetas en las sesiones de la conferencia que me llevó hasta Nueva Orleans a finales de Junio. Por suerte, aparte de la ligera discrepancia climatológica entre el desgraciado que puso la temperatura del aire durante las sesiones y yo, el viaje fue toda una experiencia :) Sin más introducción, pongo unas cuantas fotos de las aventuras por "Niarlens" :D

French Quarter. El centro de Nueva Orleans es el barrio francés. La casa típica tiene dos plantas y balcones como los de la foto. El barrio es muy tranquilo excepto una calle: Bourbon Street, que más bien recuerda a algo tipo Spring Break.

French Quarter. Castilla es grande y ancha, pero no sabía que llegara hasta Louisiana :D Como en el monopoly, parece que España y Francia iban intercambiandose la región a base de tratados, hasta que finalmente Francia vendió Louisiana a Estados Unidos.

French Quarter. Este edificio que parece viejo y abandonado resulta ser el mejor sitio de Nueva Orleans para escuchar Jazz. La gente hace cola durante horas para entrar, pero para la conferencia nos habían reservado todo el local. La moto resultó estar ahí :P

French Quarter. Esto es lo que hay al otro lado de las puertas de madera de la foto anterior, justo tras el concierto de 80 minutos que nos habían preparado. Nos tuvieron que echar puntualmente tras hora y media, ya que la gente ya estaba haciendo cola.

French Quarter. En el borde del barrio que da al río está la catedral de San Luis y el antiguo edificio del cabildo español (a la izquierda). Aquí también está el "Café du Monde", un local tremendamente famoso por su "café au lait" y "beignets".

Garden District. Los americanos no querían saber nada de los franceses y españoles que quedaban, asi que construyeron sus mansiones cerca de las plantaciones. Ahora es un barrio con pinta cara donde creo que tuve pinta sospechosa al hacer tantas fotos.

Garden District. El nivel de agua es tan alto que el agua haría flotar los sarcófagos hasta sacarlos de la tierra. Para evitarlo "entierran" a la gente en casetas de piedra. Sin embargo, aquí parece que querían a toda costa una tumba convencional :D

Skyline. Hay ferrys que cruzan el Mississipi cada media hora y son gratis, asi que no dudamos en cogerlo para ver la ciudad al anochecer desde el río. Sigo sin explicarme porque han puesto una línea de alta tensión (derecha) en plena ciudad.

Swamp. La región también es famosa por sus zonas pantanosas y, sobre todo, por los cocodrilos que viven ahí. Nos aventuramos por cuenta propia en esa especie de jungla, pero lo que nos hizo salir corriendo fue otro peligro: la ingente cantidad de insectos.

Swamp. En los parques de la ciudad deben echar algún veneno tremendo para mantener los bichos a raya. Por todas partes se ven impresionantes robles con largas ramas horizontales que crean un ambiente muy interesante. Y una sombra esencial.

Swamp. Al final vi a un cocodrilo, pero en forma de salchicha en un bocata que me comí. Para el que quiera escucharlo, estaré encantado de relatar como aceché en los pantanos al cocodrilo para matarlo con mis propias manos y comermelo. Crudo. ;-)

Natchez. Aunque apenas quedan barcos de vapor, por supuesto hay uno para turistas en el que no dudamos subirnos :D Hay otro de la competencia, pero nos aseguraron (con marcado desprecio hacia el otro barco) que ese no era de vapor de verdad :P

Natchez. Se podía visitar la sala de máquinas y admirar las impresionantes palas del barco en acción. A bordo había un grupo de Jazz y el imprescindible restaurante con precios inflados a más no poder, del que decidimos prescindir.

Clima. Nada más bajarnos del barco, cayó el diluvio universal. Notese que no se ve el otro lado del río y que apenas se distingue la silueta del enorme barco de carga que está pasando de fondo. Por suerte las tormentas pasaban bastante rápido.

Costa. Un día decidimos alquilar un coche e ir hasta la costa, que está más lejos de lo que parece. Ahí todo es llano. Muy llano. Lo único que sobresale son los postes de electricidad, listos para ser tumbados por el siguiente huracán que pase por ahí.

Costa. Es todo tan llano, que el agua de los ríos está casi a la misma altura que la tierra. Para que los ríos sigan siendo navegables sin tener que elevar las carreteras, el paisaje está lleno de este tipo de puentes levadizos.

Costa. Tras muchas millas, llegamos al Golfo de México. Aquí todas las casas estaban elevadas sobre pilares de madera para evitar las inundaciones. Había algunos que parecían haber aprendido la lección de los tornados y utilizaban pilares de hormigón :P

Costa. Aunque apenas se ve en las fotos, en el horizonte se distinguian estructuras que no parecían barcos. Probablemente fueran algunas de las miles de plataformas petrolíferas que hay por esa zona. Eso si, por suerte el agua estaba limpia.

Ostras. Dada la cercanía al mar, por todas partes ofrecían ostras. Aún no se como llegué a decidirme a probar una: como dicen en la Wikipedia, son de "gusto adquirido", es decir, saben a rayos hasta que uno no ha tomado muchas y se acostumbra.

La noche. En el sentido más literal, la noche es uno de los mejores momentos del día en Nueva Orleans, ya que es cuando el clima se hace más llevadero. Poco antes de entrar en un sitio de Jazz, una noche nos encontramos con este luminoso mercadillo.

Frankenstein

Junio ha sido un mes muy ajetreado. Tras el viaje a Madrid y sobrevivir a una paper deadline, lo siguiente fue la SPAWC, un congreso de procesado digital de señales. Aunque no es mi tema principal, estaban interesados en ejemplos practicos que llevaran a la realidad lo que los especialistas en ese área desarrollan en forma de infinitas fórmulas matemáticas. Eso es algo que sí hemos hecho alguna vez, así que ahí me planté con mi poster. El congreso era aquí en Darmstadt, así que no era tan exótico, pero a pesar de ello fue toda una experiencia. Sobre todo, un día nos llevaron a cenar al castillo de Frankenstein, que ni siquiera conocía :D

Frankenstein. Hay varios castillos por la zona con el mismo nombre, pero parece que el monstruo no estuvo en ninguno de ellos. A cambio, las vistas desde la torre del castillo merecían la pena y en la cena había mucha comida gratis :D

Frankenstein. Al llegar nos recibieron con este brebaje y los camareros se negaban a dar detalles de lo que era: ¿batido de cerebro? Al menos conseguí sonsacarles que llevaba alcohol, así que pude eludirlo con una buena excusa :P

Frankenstein. La cena fue en una terraza con vistas. Hacia un calor tremendo, pero la recompensa vino al atardecer, ya que la puesta de Sol mereció la pena. Volvimos ya de noche cerrada, pero aun así, ni rastro del monstruo :(

Darmstadtium. El evento en sí fue en el Darmstadtium, un centro de congresos muy llamativo e inspirado en el darmstadio, un elemento de la tabla periódica descubierto en 1994 en - oh, sorpresa - Darmstadt. Con ese nombre, quien lo hubiera dicho.

Darmstadtium. Mi graduación alemana también fue aquí, pero después no había vuelto a tener oportunidad de entrar. Al tercer día de congreso me sentía un poco culpable, ya que hasta entonces solo había podido ir a los eventos relacionados con comida gratis :P

Casualidad

Me sigue sorprendiendo lo increible que es todo, sobre todo las personas. En estos días en Madrid he visto a muy buenos amigos y cada vez me sobrecoge más ser consciente de las grandes personas que son. Aunque ya lo sabía antes, una de las cosas que he podido comprobar en estos últimos años es que no hay nada más importante que la gente con la que uno se encuentra a gusto. Puede parecer evidente, pero tras vivirlo en todas sus consecuencias, soy más consciente que nunca de ello. Esa gente son mis padres; son mis amigos; son las personas con las que puedo compartir cosas.

Sobrevolando el embalse de Buendía de camino a Madrid la semana pasada

Al llegar al aeropuerto de Frankfurt me he encontrado con un gran amigo. Hace un montón que no nos veiamos y me ha encantado poder hablar un rato con él. Ha sido de pura casualidad, pero a veces las mejores cosas ocurren así.

Aproximación a Frankfurt esta tarde sobre paisajes muy verdes

La camiseta

Estos últimos días están siendo agotadores, ya que tengo montañas de trabajo por hacer en poco tiempo. Asi paso los días hasta tarde en el trabajo y llego cansado a casa, pensando en todo lo que tengo que hacer al día siguiente. Aunque parece un panorama bastante negro, a veces ocurren cosas que me alegran de nuevo el día, sin importar lo malos que hayan sido los resultados de las últimas medidas. Por ejemplo, el otro día al llegar a casa me encontré en el buzón un regalo estupendo: ¡una camiseta super-personalizada! La he guardado enseguida junto a las otras guays, como las de la Euskal o la del Portal 2 :)

En mi color favorito :)

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