Grenoble
Aunque tengo pendiente una entrada importante, no me ha dado tiempo a escribirla en estos últimos días, asi que entre tanto voy contando otras historias. Al final conseguí coger el autobus a San Sebastián al que me refería en la última entrada: estuve en esa ciudad hasta esta mañana, que es cuando hemos salido en dirección a Alemania. Hoy hemos llegado hasta Grenoble, que es una ciudad al sureste de Francia y cercana a Suiza.
Ahora mismo estoy sentado en el suelo de moqueta del minúsculo distribuidor de una habitación de hotel. Me rodean cuatro puertas cerradas: dos de ellas dan a los baños, una al pasillo del hotel y la cuarta a la habitación. La de la habitación también está cerrada, porque mis padres ya están durmiendo. En cualquier caso, en el distribuidor hay todo lo que necesito: cobertura de la red WiFi del hotel y un enchufe para que el miniportatil no se quede sin batería.
Hoy hemos hecho más de 800 km por autopistas francesas: hasta ahora pensaba que en Francia se respetaban las velocidades máximas permitidas, pero durante los 400 km que he conducido he podido comprobar que no es así. La limitación en autopistas es de 130 km/h y yo iba a 140 km/h, pero aún así me adelantaba hasta el señor mayor en silla de ruedas :( Si no avisaran los radares, se harían de oro!
Durante el viaje hemos visto desde lejos la ciudad medieval de Carcassonne y el acuedcuto del Pont du Gard: el acueducto es impresionante, aunque creo que es más pequeño que el de Segovia. Aún así había muchísima gente visitandolo y, sobre todo, bañandose en el río que pasa debajo del acueducto. Al final hemos llegado bastante tarde a Grenoble, por lo que apenas hemos podido ver la ciudad. En resumen, hoy hemos hecho el siguiente recorrido:











