Hoy yo (19) y mi abuela (93) compartimos una misma experiencia: Ambos somos capaces de bajar escaleras sin problemas, pero tenemos nuestras dificultades al subirlas... Aunque por motivos distintos. En mi caso se trata de agujetas nunca antes vistas, lo cual me preocupa. Sabía que no estaba en forma (Menudo eufemismo...), pero no imaginaba que fuera para tanto.
Para tranquilidad de mi conciencia, las agujetas no provienen de actividad deportiva alguna. Se deben exclusivamente a andar (Si, es muy triste) por Heidelberg, donde quedé ayer con Phil que está ahí durante el mes de Agosto. La ciudad está relativamente cerca de Kaiserslautern, pero hace ya bastantes años que no había estado ahí.

La "Altstadt" de Heidelberg: En el centro se ve la calle principal
Aún así reconcí algunos de los lugares en seguida, ya que Heidelberg es una ciudad realmente llamativa: Está situada al final de un valle, con un castillo bastante grande en la ladera de una de las montañas que la rodean. La Altstadt (Centro histórico) al pie del castillo se extiende a lo largo de la calle principal y del río Neckar, que fluye en el valle. No es de extrañar la cantidad de turistas que paseaban ayer por el centro...

El castillo con su fosa, visto del lado de la montaña
Al igual que en otras ciudades de la zona, el bosque limita directamente con la ciudad: Eso permite cambiar a un ambiente tranquilo, relajador y solitario en cuestión de minutos. Aunque en general suelo tender más a la ciudad que a la naturaleza, tengo que reconocer que el bosque no esta nada mal. También cuando entrar en él implica subir cuestas bastante contundentes, como en Heidelberg...
Al final, entre conversaciones frikis y menos frikis, recorrimos todas estas Sehenswürdigkeiten. A la vuelta la S-Bahn iba bastante más llena que a la ida: Mucha gente joven y no tan joven que iba a las Kerben (Verbenas) y sorprendentemente dispuesta a entablar conversación con cualquiera, por cierto. Debe ser la anonimidad del Metro, que malacostumbra.
Pero desde luego, a pesar de las agujetas, la excursión mereció la pena...
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