Premios

Tras entregar el proyecto fin de carrera en Marzo, mi tutor me propuso presentar el trabajo a una serie de premios para ver si conseguíamos alguno. Unos meses más tarde, recibimos las respuestas: el proyecto fue elegido ganador en dos casos, lo cual fue una noticia genial :) No me gusta anunciar a lo grande meritos propios, pero sí me haría ilusión compartir estos premios en el blog y asi compensar el no haber podido invitar a casi nadie a las entregas al haber sido ambas en Alemania. La primera fue el 5 de Octubre en Berlín y la segunda ha sido el miércoles de esta semana, 23 de Noviembre, aquí en Darmstadt.

En el proyecto me centré en el nivel de red, pero ahora también me dedico al nivel físico

El premio que recibí en Berlín seleccionaba a nivel nacional un proyecto fin de carrera relacionado con la informática. La entrega era parte de la conferencia Informatik 2011, e incluía toda una serie de premios, de los cuales el mio era el más modesto: había desde premios por trabajos de doctorado hasta medallas por toda una vida dedicada a la investigación. Aquel viaje fugaz a Berlín fue toda una experiencia, ya que además iba desde Madrid. Llegué el mismo día de la entrega con el tiempo justo para dejar las cosas en el hotel y seguir camino a la universidad técnica de Berlín, que es donde se celebraba la conferencia.

La entrega en Berlín era a las 14:00, asi que cogí un vuelo desde Madrid a las 07:15

Con razón, los organizadores estaban un poco nerviosos por si no llegaba, pero por suerte al final todo fue bastante bien :) Aparte del viaje y la noche de hotel, también me invitaron al banquete de la conferencia, que en este caso era una cena a bordo de un barco que recorría los ríos y canales que atraviesan Berlín. Al día siguiente volvía por la noche, así que aproveché para ver un poco la ciudad. A pesar de haber estado ya dos veces en Berlín, la ciudad sigue teniendo cosas que no conozco: esta vez subí a la cúpula de la catedral para admirar las vistas y visité el KaDeWe, un centro comercial histórico con más de 60.000 m².

Hotel en Berlín: me costó decidir en que lado dormir :D

El premio que he recibido esta semana es el Datenlotsenpreis, que selecciona un trabajo de Master y uno de Bachelor que estén relacionados con la informática, las matemáticas, la economía o el derecho. Se trata de un premio interno de la universidad, por lo que está limitado a estudiantes de la TU Darmstadt. En este caso, mi tutor del proyecto y del doctorado presentó una laudatio acerca de mi, luego me dieron el premio y finalmente hice un resumen de mi proyecto en diez minutos. Mi tutor ya me había avisado que tenía una idea especial para la laudatio, pero no me había dicho como iba a ser: cuando lo ví, me encantó! :)

La entrega fue en el karo5, un edificio que representa la entrada a la TU Darmstadt

En el caso de un premio, el objetivo de una laudatio es contar algo acerca de la persona que lo va a recibir para que el público le conozca mejor. La presentación de mi profe fue genial, ya que en vez de simplemente contar algo acerca de mi, hizo un simil entre mi vida y La Guerra de las Galaxias :D Poniéndome al nivel de Han Solo y con muchas de fotos de Madrid, Darmstadt y del Halcón Milenario, explicó mi origen hispánico, mis aficiones y mis logros hasta entonces. También había una aparición estelar de Chewbacca, que en el simil era el equivalente a mi profe :D Es decir, ya solo me queda encontrar a la princesa Leia ;)

Algunas transparencias de la laudatio

Durante la presentación, mi profe grabó las transparencias en forma de screencast con su voz de fondo, por lo que he podido guardar una copia de esa laudatio tan especial :) Además, también grabamos la entrega del premio en video e hicimos fotos, asi que está todo bien documentado. Me hizo mucha ilusión que también pudieran venir varios amigos del departamento y así poder compartir con ellos la alegría del premio. Después de las presentaciones había comida gratis, asi que no fue demasiado dificil convencerlos :D Con el premio también nos regalaron un ramo de flores, asi que vuelvo a tener plantas (vivas) en mi casa!

En cuanto llegué a casa le hice una foto a las flores, ya que no creo que duren mucho

Las postales

Las paredes de la habitación en mi antigua residencia estaban decoradas con un montón de posters de aviones, un mapa de Alemania, algunas fotos y, sobre todo, todas las postales que había recibido hasta entonces. Al mudarme al piso en el que vivo ahora, decidí no llenar las paredes con tantos posters, pero sí quería buscar un sitio para colocar las postales. En la residencia las pegaba con celo a la pared, pero al quitarlas, me di cuenta que el celo se llevaba la capa de brillo de la postal en donde había estado pegado. Por ello, quería evitar volver a pegarlas con celo para que no se estropearan aún más.

Schnuffel también da el visto bueno a la nueva decoración de mi cuarto

Estuve buscando una solución durante meses, ya que tampoco quería perforar las postales con chinchetas y quería evitar utilizar cualquier tipo de pegamento. Una amiga me dio la idea clave: la solución era construir un soporte de cartulina o papel que sujetara la postal como una mano que la agarrara. A su vez, la estructura se podía fijar a la pared con celo. Llevé la idea a cabo y al principio funcionó muy bien, pero el problema fue que la pintura de mi casa es un poco rugosa, por lo que el celo no pegaba bien y al final las postales se caían. En ese momento, mis padres me dieron la segunda idea clave: utilizar un marco.

Por suerte, la inquilina anterior dejó ganchos en la pared :D

Sin embargo, los soportes de papel que había construido resultaron demasiado endebles al intentar ponerlos en el marco. Por ello, las postales y el marco se quedaron sin colocar durante meses, hasta que la semana pasada encontré al fin la pieza que faltaba para la solución perfecta: las esquinas de fotos. Se trata de un invento muy antiguo que consiste en un soporte en el que se puede meter la esquina de una foto y que por el reverso es adhesivo. Poniendo uno en cada esquina, las postales se sujetan estupendamente al papel del marco. En el fondo, son como una versión profesional de los primeros soportes que tenía :D

El avión me recuerda que Madrid está a solo dos horas y media de aquí :)

Esta semana también he aprovechado para ver la pelicula de PhD Comics que ya comenté hace unos meses. Solo la proyectan en las universidades que lo piden, pero por suerte el Filmkreis de la TU Darmstadt la pudo incluir en su programa para este semestre. Probablemente, aquella noche el Audimax se convirtió en el lugar con más doctorandos por metro cuadrado de toda la región :D La pelicula me encantó! A pesar de basarse en catorce años de comics semanales, consigue contar una historia completa en poco más de una hora: las bromas académicas se suceden una tras otra :D Hace mucho que no me reía tanto en el cine!

Es una pena que de momento la pelicula no se pueda ver en Internet :(

Blog 101

Hace casi dos meses no me dio tiempo a escribir esta entrada y, aunque pueda parecer contradictorio, eso es una buena noticia. El 12 de Septiembre de 2011 se cumplieron cinco años desde que publiqué el primer post en este blog. Cada año intento conmemorar el aniversario con una entrada, pero nunca me había retrasado tanto. La razón está directamente relacionada con algo de lo que me di cuenta ayer: este es el primer fin de semana que paso solo en Darmstadt desde Julio, ya que todos los demás he estado de viaje o he tenido visita en mi casa. Y eso, es una noticia inmejorable :)

El primer fin de semana de Septiembre fuimos al "Kletterwald" de Darmstadt

Hasta ahora, siempre he intentado reflejar en el blog todas las cosas que me han hecho especialmente ilusión, como por ejemplo viajes o quedadas con amigos. Sin embargo, como ya escribía en Agosto, en los últimos meses han pasado tantas cosas que me gustaría compartir, que no me ha dado tiempo a describirlas aquí. Podría intentar recuperar todas esas entradas retrasadas, pero no estoy seguro hasta que punto eso tendría sentido. Por un lado, son historias que ya pertenecen al pasado, y cuanto más tiempo pase, más se atenuarán. Por otro lado, uno de los objetivos de este blog es mantener recuerdos bonitos.

La semana siguiente fuimos a Würzburg: aparte del palacio, también hay un castillo

Aunque estábamos en pleno bosque, yo no me fiaba de que aquel agua fuera potable :D

Mi intención al escribir entradas acerca de cosas que ya no son tan actuales es intentar captar las sensaciones y emociones de una determinada situación para poder "guardarlas" en una cápsula del tiempo en forma de entrada de blog. No se trata de obsesionarse con esas situaciones pasadas, sino almacenarlas de forma que las emociones asociadas a ellas no se atenúen irrecuperablemente. Habitualmente no suelo releer entradas antiguas, pero a veces dedico un tiempo a bucear por los recuerdos. Al final, es lo mismo que ojear álbumes de fotos analógicos, en los que al pie de cada imagen hay una pequeña descripción.

También fuimos a Munich: el Oktoberfest visto desde la cabeza de "Bavaria" :D


El agua del canal que pasa por el Englischer Garten va a una velocidad de vértigo!

Aprovechando que hoy escribo la entrada del aniversario, he echado un vistazo al "album" para releer lo que decía hace un año en el post equivalente. Aquella vez intenté explicar los sentimientos que me habían acompañado durante el primer año en Alemania. Muchos no eran bonitos y siguen presentes hasta hoy. En aquel momento, nunca hubiera imaginado que un año más tarde seguiría en Darmstadt. Tenía claro que quería volver a Madrid. A pesar de lo que escribía entonces, ahora estoy mucho más contento aún habiéndome quedado, lo cual debo en gran parte a mis amigos: su ayuda ha sido esencial! :)

A finales de Septiembre llegué a Madrid justo a tiempo para una cena de reencuentros


Durante el mes que estuve en Madrid, intenté quedar todo lo posible

En este último año han mejorado muchas cosas. Al haber terminado la carrera, ya no sufro la enorme presión que me autoimponía antes para estudiar. Trabajo en algo que me gusta, cobro un sueldo más que suficiente y tengo una casa en la que me encuentro muy a gusto. Sin embargo, lo que más me ha ayudado a olvidar casi del todo los vórtices de los que escribía el verano del año pasado, ha sido la felicidad y la alegría que me infunden mis amigos :) A pesar de vivir en Darmstadt, he tenido la suerte de poder compartir con ellos bastante tiempo en estos últimos meses: ¡ha sido una época estupenda!

También hice una barbacoa en mi terraza: me hizo mucha ilusión que todos vinieran :)

Aunque ya era Octubre, el día que fuimos al Parque Europa me quemé un poco!

Una diferencia clave respecto al año pasado es que he recuperado una serie de ilusiones. Aunque solo sean parte de mi imaginación, son una fuente de energía infinita. Sin embargo, las ilusiones suelen estar enlazadas con la esperanza, y la esperanza con el futuro. Intento evitar todo lo posible escribir acerca del futuro para no tentar al destino, ya que a veces basta anunciar un evento futuro para que luego algo lo evite. Esa es otra de las razones por las que la mayoría de entradas describen situaciones del pasado y que vuelve a dar sentido al nombre del blog, cuyo significando ha ido cambiando: "ghosts of the past..."

El último día en Madrid fue genial: fuimos al parque de El Capricho y al Juan Carlos I


Aquel día también escalamos: en la entrada solo ponían edad mínima, no máxima :P

Eso resume en parte la filosofía del blog que se ha ido desarrollando a lo largo de los últimos cinco años. Hablar del futuro es peligroso y mantener el ritmo con el presente es practicamente imposible, asi que los posts están inevitablemente anclados en el pasado. Sin embargo, la tecnología permite reducir cada vez más la distancia entre pasado y presente: quien sabe, si el blog llega a cumplir un año más, puede que la próxima vez comente el aniversario puntualmente el 12 de Septiembre desde mi aún inexistente smartphone. Eso sí, manteniendo la filosofía que acabo de describir, no voy a hacer especulaciones :P

El fin de semana pasado fui a Paris, donde los colores del otoño inundaban los parques

El parque de Chaumont me encantó: hay una roca enorme con templo y puente colgante!

El cuadro circular

Tras un mes genial en Madrid, el domingo tuve que volver a Darmstadt. Eso si, aparte de ropa, esta vez en mi maleta viajaban dos lienzos para decorar mi casa: uno de ellos es el cuadro que puse hace unas semanas, y el otro es la última creación artística de mi madre. En Navidades del año pasado hicimos una foto que le gustó mucho, asi que propuso utilizarla como base para un cuadro. Al ver que el de La Albufera me había encantado, decidió llevar a cabo la idea. Mi madre insiste en que gran parte del mérito es debido a la composición de la foto original y que ella solo se ha encargado de la pintura. Sea como sea, el cuadro me ha hecho una ilusión enorme y ya decora el cabecero de mi cama en Darmstadt :)

Los cambios de iluminación se deben a que el cuadro está escaneado por partes

El cuadro de La Albufera también está bien visible encima de la comoda de mi cuarto. Entre tanto, mi madre ya ha empezado el tercero, que es una combinación de varias fotos en las que salen más personajes que no aparecen en la foto circular. Lo malo es que en principio no podré traerlo a Darmstadt hasta Navidades, pero a lo mejor puedo ver su evolución gracias a la webcam que se han comprado mis padres la semana pasada.

Kinderausweis

Ordenando papeles, el otro día mi padre encontró mi antiguo "Kinderausweis" que tuve hasta los 16 años. Se trata de un pasaporte para niños, ya que al contrario que lo que recuerdo de España, en Alemania los hijos no aparecen en el pasaporte de sus padres. Pongo algunas páginas del "Kinderausweis" con cosas curiosas, como por ejemplo la foto de carnet con 11 años, o los sellos de entrada a Egipto y las islas Seychelles. La verdad es que no me importaría retomar esos viajes tan exóticos: si alguien se anima, yo me apunto encantado :)

Portada del "Kinderausweis": el sello "Ungültig" significa que ya no es válido

El pasaporte está expedido en la embajada alemana de Madrid

A las Seychelles fuimos en 1998 y a Egipto en 2001

Valencia

05:30. Suena el despertador. Al contrario de lo habitual, estoy completamente despierto en segundos. Apago las otras cinco alarmas antes de que suenen. 06:40. El autobús H llega puntual a la parada de mi casa. Pocos minutos después ya estoy arrastrando la pequeña maleta de mano hacia el andén 7 de la estación principal de Darmstadt. 07:06. El tren regional RB 15742 sale puntual en dirección a Mainz. Es un tren de doble piso. Por las ventanas se ven los campos iluminados por los primeros rayos de sol. 08:00. El autobús al aeropuerto de Frankfurt Hahn sale de su darsena delante de la estación de Mainz y el conductor pone la radio.

Desde aquel día, asocio está canción al viaje a Valencia

I just came to say hello! Hace un día estupendo. Miro por la ventana mientras el autobús vuela por la autopista. La canción me llena de energía y, como si fuera un presagio, me hace sentir que aquellas vacaciones van a ser algo muy grande :) Esa ilusión me acompañó durante todo un viaje inolvidable que me gustaría compartir mediante esta entrada y que estuvo marcado por una motivación estupenda: "¿y por qué no?". El viaje me apetecía un montón e iba a pasar cinco días con gente estupenda, asi que no había duda posible :) Respiré aliviado al pasar el estricto control de equipaje de mano de Ryanair y subí en el avión rumbo a Valencia. Hello!

Contándome a mi, eramos cinco en el viaje

Al abrir las puertas tras el aterrizaje, el avión se inundó de un agradable aire calido, echando el ambiente gélido directamente importado desde Frankfurt Hahn. Fue una sensación estupenda bajar por las escaleras y ser recibido por el verano, que en Alemania brillaba por su ausencia: cada vez entiendo mejor a los alemanes que vienen a España a pasar las vacaciones! :D Un trayecto en Metro más tarde, llegué al albergue, a donde ya habían llegado los demás. Estaba en pleno centro de Valencia en una casa antigua pero renovada hace poco y llena de colores: la verdad es que estaba genial! :)

Estábamos en la última planta de habitaciones del albergue

En los cinco días que estuvimos en Valencia fuimos varias veces a la playa, empezando aquella misma tarde. Nos tumbamos en la arena: el cielo estaba completamente azul, hacía una temperatura estupenda y lo único que se oía era el tranquilizante rumor de las olas. Me inundó una felicidad enorme, no solo por el lugar, sino sobre todo por la compañía :) Nos bañamos, dimos paseos por la orilla del agua y un día hasta comimos sandwiches en la playa para aprovechar todo lo posible las horas de sol. Por suerte, conseguí no quemarme demasiado a base de esconderme bajo las dos sombrillas que teníamos!

La playa cansa mucho, por lo que al final del día solíamos estar agotados

Una de las cosas que más me gustó del viaje es que pudimos combinar la playa con visitar Valencia. El segundo día fuimos a ver la Ciudad de las Artes y las Ciencias: aunque había visto el sitio en fotos, nunca me había dado cuenta de lo grande que es en realidad! Las superficies blancas de los edificios brillaban a la luz del sol y los estanques de agua cristalina que rodean los edificios parecían invitar a saltar dentro. La luminosidad de aquel lugar era tremenda! Decidimos ver el museo de la ciencia, que resultó ser menos impresionante de lo esperado, pero que a pesar de todo tenía algunos experimentos divertidos.

Las formas de los edificios son bastante curiosas

Al mediodía comiamos sandwiches, pero por las noches solíamos salir a cenar a algún lado. La primera vez dimos con un restaurante italiano increible: además, teníamos tanta hambre, que literalmente devoramos la comida :D La siguiente vez cenamos pescado en un restaurante del paseo marítimo, en el que encima nos "regalaron" gran parte de la cena! Eso si, el sitio que más me gustó fue la zumería a la que fuimos el último día: los zumos eran una explosión de sabores increible. Aparte de crêpes saladas, pedimos dos dulces de postre. Tras la lucha por la primera, solucionamos el acceso a la segunda mediante TDMA :D

Hacían los zumos al instante y había todo tipo de combinaciones de frutas

Un día nos dedicamos a recorrer el centro de Valencia, que hasta entonces solo habíamos visto de noche. No fue fácil, ya que aquella semana la ciudad estaba infestada de "papotes", es decir, jovenes fundamentalistas que habían venido a España a ver a su líder espiritual. A pesar de aquel apocalipsis zombi, pudimos ver la catedral y varias iglesias. También subimos a las Torres de Quart, que son dos torres gemelas que formaban parte de la muralla de la ciudad. Desde arriba se tenía una vista estupenda de la ciudad! Otro lugar curioso que me gustó es la "Plaza Redonda", que está en medio de un bloque de edificios.

En las torres, había que subir escaleras de todo tipo: estrechas, anchas, de caracol...

Por supuesto, también nos concedimos múltiples caprichos :) Al lado del alberge había una heladería estupenda, en la que casi todas las noches comprábamos un helado de postre, que luego nos tomábamos dando un paseo por la ciudad. También pasamos varias veces delante de un Starbucks en el que buscaban conejillos de indias para una especie de granizado que querían vender, asi que conseguimos unas cuantas pruebas gratis :D Además, uno de los últimos días desayunamos en una chocolatería "Valor" que había cerca del albergue, churros incluidos!

No recuerdo los sabores, pero eran exóticos

El último día por la tarde fuimos a "La Albufera", que es un parque natural cerca de Valencia con una laguna enorme. El sol ya se estaba poniendo, por lo que los paisajes eran espectaculares. Paramos en un embarcadero, donde hicimos las fotos que más tarde sirvieron de base para el cuadro de la entrada anterior. Un poco más adelante dimos con el embarcadero del "Tío Pastilla", que por cuatro Euros daba paseos por la laguna. El nombre nos inspiró confianza, así que nos subimos sin pensarlo mucho :D El sol del aterdecer se reflejaba en el agua mientras nos abríamos paso entre los juncos: era realmente muy bonito :)

En la laguna nos cruzamos también con otras barcas

Una de las cosas que me gustó del viaje es que no teníamos un plan demasiado fijo, sino que muchas veces era espontáneo: además, todo salió increiblemente bien. Hay un montón de pequeños detalles que no me da tiempo a contar, pero que me traen recuerdos muy bonitos. Son situaciones, momentos e instantes inolvidables marcados por la ilusión y felicidad que describía al principio de la entrada. La intención del viaje era pasar unos cuantos días juntos en un sitio bonito, y eso lo conseguimos sin duda alguna :) Aunque llegar a Valencia desde Darmstadt fuera un poco complicado, mereció muchísimo la pena!

Cena en el italiano en el que devoramos la comida :D

Eso si, la vuelta a Alemania fue notablemente más complicada que la ida. El primer trayecto fue en autobús hasta Madrid, con un conductor que se dedicaba a rebuscar DVDs en su mochila mientras adelantábamos en una zona de obras de la autopista y que solo se puso el cinturón cuando vio pasar a dos motos de la policia. Sorprendentemente, llegué vivo a Madrid, donde hice un recorrido turístico por las línes 6 y 8 de Metro hasta el aeropuerto. Desde ahí volé con LAN Chile hasta Frankfurt, donde cogí un autobús a Darmstadt. Tras doce placenteras horas de viaje, finalmente llegué a mi casa :D

El escenario del cuadro que puse en la entrada anterior

La Albufera

Mientras encuentro tiempo para escribir con calma una entrada acerca de un viaje que hice en Agosto, pongo una especie de "trailer" en forma de cuadro. Viendo algunas de las fotos del viaje con mi madre, le gustaron mucho las que hicimos en La Albufera, que es un parque natural cerca de Valencia. Utilizando dos fotos, hizo la composición que se ve abajo y la pintó con óleo sobre papel de acuarela. Mi intención es colocar el cuadro en mi casa de Darmstadt como recuerdo de un gran viaje :)

El tamaño del cuadro es de 35 x 35 cm

Reencuentro en la torre

El alquiler de coches cerraba a las seis, así que aquel viernes salí un poco antes de trabajar para llegar justo a tiempo. "No tenemos ningún coche de la clase que pidió, asi que le damos un 'upgrade' a la siguiente". Aquello sonaba estupendo, ya que había alquilado la clase más barata que tenían y tenía miedo de que no cupiéramos los cinco. "Es un Mini". Eso ya no sonaba tan bien. A lo mejor podría haberme quejado, pero era poco probable que me dieran un coche de una clase aún superior al Mini. En aquel momento, todavía no sabía de que aquella elección era mejor de lo que parecía. Resignado, cogí las llaves y fui al aparcamiento.

Aunque no sea un coche espacioso, me gustó mucho :)

El Mini es pequeño. Muy pequeño, tal y como cabía esperar. Tiene sitio para cuatro personas, dos con piernas y dos sin ellas. Me senté tras el volante y me pasé un buen rato jugando con los mandos del coche. Tenía GPS, lo cual siempre se agradece. Con mucho cuidado, salí del aparcamiento y fui a casa sin hacer caso al camino que sugería el invento. La bolsa de viaje estaba preparada. Metí la ropa de cama en su desgastada funda y aplasté mi equipaje hasta que entró en el limitado maletero del Mini. Poco después, ya estaba en la A67.

Tras unos 35 km, cambié a la A6. Eso si, la imagen muestra el camino de vuelta.

Una hora más tarde llegaba a Kaiserslautern, o "K-Town", como dicen los americanos de la base que no consiguen pronunciar el nombre. Aparqué el coche en la estación y subí al andén. Aquella noche, esa estación casi equidistante de París y Múnich iba a ser un punto de reencuentro. La visita me hacía una ilusión enorme: además, por fin iba a compartir la torre con dos amigas con las que había hablado un montón acerca de ese lugar a lo largo de los últimos años. El Mini nos obligó a ir en dos viajes, pero por suerte la torre no está demasiado lejos de la estación. Aún así, da cierta impresión cuando la carretera entra de pronto en el oscuro bosque, unicamente iluminada por las luces del coche.

A pesar de estar en medio del bosque, de día la torre no da ningún miedo

Aunque solo pudimos pasar un fin de semana en la torre, al final aprovechamos bastante los dos días. El sábado renunciamos al coche, ya que parecía imposible que cupieramos los cinco. Por la mañana dimos un paseo hasta llegar al Humbergturm, que es una torre en medio del bosque con vistas sobre K-Town. Desde ahí continuamos hasta el Bremerhof, donde llegamos justo a tiempo para comer en la terraza antes de que cayera el diluvio universal: por suerte, estábamos refugiados bajo una sombrilla! Cuando la lluvia paró, continuamos hasta la ciudad para dar una vuelta por el centro. Supuestamente había una gran fiesta callejera, pero había quedado bastante pasada por agua :D

Foto desde la entrada al Humbergturm con Kaiserslautern de fondo

Al final del día habíamos recorrido en total unos ocho kilómetros, asi que decidimos volver en autobús. Tuvimos que fijarnos bien en los horarios, ya que la frecuencia del autobús que lleva a la torre deja un poco que desear. Al subirnos, pedí cinco billetes. El conductor me miró con cara de sorpresa. "Pero... ¿sois estudiantes?" - "Si, pero no tenemos el abono de la universidad" - "Pero... ¿vais a tenerlo?" - "No realmente" - "Bueno, para mi sois estudiantes. Abrid la cartera como si me estuvierais enseñando el abono y pasad". Para que luego digan que los alemanes no son majos! :D Encima, evitó que nos confundieramos de parada y nos bajaramos en medio de la nada.

Al final dimos un paseo bastante considerable :D

Al día siguiente decidimos intentar subirnos los cinco en el Mini: aunque ibamos un poco apretados, al final lo conseguimos! Aprovechando el buen tiempo, quitamos la capota y salimos justo cuando pasaba por ahí un numeroso grupo de excursionistas de avanzada edad que estaban admirando la torre. Se quedaron mirandonos con cierta sorpresa: me imagino que estarían alarmados por esta juventud rica que los domingos se dedica a pasear en coche descapotable por sus propiedades en el bosque :D Una vez esquivados todos los excursionistas, fuimos hasta el Karlstal, que es un pequeño valle cercano con un arroyo a cuyas orillas se puede pasear cruzando por numerosos puentes.

El valle está lleno de enormes rocas que se pueden escalar

Tras comer en la terraza de un restaurante típico que hay al final del valle, por la tarde solo nos dio tiempo a dar una vuelta por los alrededores de la torre, ya que poco después teníamos que ir de nuevo a la estación, donde nuestros caminos se volverían a dividir en tres: hacía Múnich, hacia Paris y hacia Darmstadt. Tras ver como el ICE 9550 desaparecía en la lejanía, volví al Mini, que yendo solo hasta resultaba espacioso. Una hora más tarde estaba llegando de vuelta a Darmstadt. Aparqué el coche en el solitario lugar donde lo había recogido y volví a casa en tranvía, poniendo así fin a un gran fin de semana con amigos: ¡ojalá pudieran ser todos así! :)

Graduación en Darmstadt

Aunque Agosto casi ha terminado, esta es la primera entrada del mes. A diferencia de otras veces, por suerte la razón no han sido cantidades ingentes de trabajo, sino todo lo contrario: no he tenido tiempo por estar de viaje! :) La verdad es que en las últimas semanas lo he pasado genial, por lo que me gustaría describirlas en el blog. Lo malo es que entre semana nunca me da tiempo, por lo que puede que tarde un poco en escribirlas. Hoy aprovecho para contar algo que ya ocurrió hace más de un mes, pero que quiero reflejar aquí: el final definitivo del intercambio de Doble Titulación que empecé hace ya casi dos años.

Entrada para el acto de graduación: el programa se puede ver aquí

Al contrario que en la ETSIT, en el ETIT la graduación no se celebra al año siguiente después de terminar, sino a finales del semestre en el que se entregue el proyecto fin de carrera. En mi caso, terminé el último día del semestre de invierno, por lo que ya me tocaba en verano. La graduación fue el 15 de Julio y tuvo lugar en una sala del centro de congresos de Darmstadt, llamado "Darmstadtium". El nombre se debe al "Darmstadtio", que es un elemento químico que se descubrió aquí en 1994. La graduación fue conjunta para los estudiantes de Bachelor, Master y Diplom. El "Diplom" es lo equivalente al título de ingeniero y también está en extinción.

Aquel día nos graduamos los tres que habíamos venido juntos de la ETSIT a Darmstadt

Aquel día estaba bastante nervioso, ya que la escuela me había elegido junto a un estudiante de Bachelor para dar un "Grusswort" al principio del acto, que se traduce literalmente en "palabras de bienvenida". No tengo ni idea de lo que se esperaba de mi, asi que al preparar los cinco minutos de tiempo que me habían dado, le eché mucha imaginación. Al haber venido a Alemania de intercambio, hablé acerca de las ventajas de irse al extranjero, de lo buenos que son los ingenieros alemanes y de lo malos que son los futbolistas de aquí cuando les toca perder contra España. Al menos, la gente se rió bastante :D

Fotograma de un video de mis "palabras de bienvenida" :D

Mi gran esperanza era que la escuela aprovechara la graduación para darnos el titulo, ya que paradojicamente lo necesito para justificar en la universidad que lo expide que he terminado la carrera. Todavía no entiendo cual es la razón por la cual la oficina de personal no puede hacer la llamada interna que hace falta para preguntar en la oficina de notas si realmente he terminado, pero prefiero no adentrarme en esos asombrosos misterios de la burocracia. Sea como sea, en la graduación la escuela entregó a todos una carpeta en la que a veces había titulo y otras no. Por supuesto, yo no estaba en el selecto grupo que tuvo suerte.

A pesar de que eramos un montón, la entrega de carpetas fue bastante rapida

Con papel oficial o sin el, aquel día nos nombraron a todos ingenieros: en mi caso, Master of Science con especialidad en Tecnología de Datos :) Por la noche lo celebramos en el "Riwwelmaddes", un restaurante en el que se puede tomar carne a la piedra, que consiste en hacer la carne uno mismo en la mesa sobre una piedra caliente. La verdad es que fue una cena muy entretenida y divertida! Eso si, aquella noche volví pronto a casa, ya que al día siguiente viajaba a Madrid para volver a ver a parte de mis amigos y de paso poder ir a la Euskal, tal y como contaba en la entrada anterior.

La foto de grupo muestra una desproporción realmente preocupante

Euskal Encounter 19

Tras siete ediciones consecutivas, el año pasado fue la primera vez que no pude ir a la Euskal. El problema fue que la época de exámenes en la TUD dura todo el verano, por lo que en Julio tuve que quedarme en Darmstadt estudiando. Durante los días que duró la Euskal Encounter 18 evité leer ninguna noticia relacionada con el evento, ya que me daba una rabia tremenda no poder ir. Por suerte, este año ya no tengo exámenes, por lo que después de dos años pude volver a participar en la segunda LAN Party más grande del pais. Según lo que he leido, este año la Euskal ha batido su propio récord con un total de 16.000 visitantes.

Foto nada más llegar a la Euskal, de camino al aparcamiento a por más cosas

Al igual que el año pasado, me sorprendió ver que las plazas se habían agotado, ya que otras veces solían quedar algunos puestos sin ocupar. Parece que la Euskal ha ganado seguidores, lo cual siempre es bueno: eso si, es inevitable que entre los más de 3.000 asistentes que traen ordenador no haya unas cuantas personas con las que la convivencia sea complicada. Esta vez no tuvimos demasiada suerte con algunos de nuestros vecinos, ya que dejaban basura por todas partes y no hacían caso a algunas de las normas, como por ejemplo la prohibición de beber alcohol dentro del recinto. De todas formas, es cierto que podría haber sido mucho peor.

La fauna de la Euskal es muy variada

Este año intentamos reducir el gasto en comidas comprando platos preparados que solo hace falta calentar en el microondas. La idea era muy buena y la verdad es que conseguimos reducir el presupuesto considerablemente, pero algunos platos no resultaron tan exquisitos como habíamos imaginado. Un caso sonado fue el pollo sintético con arroz, junto al cual la lasaña sangrante era todo un lujo. Los envoltorios de plástico en los que venía la comida nos supusieron un gran problema los primeros días, ya que no teníamos cuchillo para abrirlos. Eso si, al final lo arreglamos con ayuda de un destornillador y mucha paciencia :D

El tomate era tan líquido que parecía sangre :D

Uno de los concursos de la Euskal que más me llama la atención es el "Hack It": consiste en superar una serie de niveles, en los que siempre hay que averiguar una contraseña. Suelo abandonar después de unas pocas pruebas, pero aun así me entretiene un montón. Este año han cambiado el formato, de manera que se puede dejar un nivel y seguir con los siguientes para evitar quedarse atascado. Aún así, no llegué muy lejos, ya que me empeñé en resolver uno de la manera en la que no había que hacerlo :D Para quien quiera jugar un poco, los niveles del año pasado están disponibles en la página de marcan.

En las primeras horas después de instalarnos me dediqué a instalar Windows 7

A diferencia de otras veces, este año me he pasado casi toda la Euskal jugando, ya que descubrí el modo cooperativo del Portal 2. Se trata de puzzles parecidos a los del juego normal, pero que solo se pueden resolver entre dos: tras varias horas de juego, nos lo pasamos casi entero, excepto el último nivel del último capitulo, ya que teníamos que empezar a recoger. En ese sentido, cumplimos al dedillo el lema de este año de la Euskal, que era "play together" :) También hicimos unas cuantos intentos frustrados de jugar en cooperativo al Magicka, pero al final lo sustituimos por el siempre entretenido Flatout 2.

Por suerte, tras un trágico accidente, los robots del Portal 2 se pueden reensamblar :D

Aunque normalmente no compro nada para el ordenador en la Euskal, esta vez no me quedó más remedio, ya que mi teclado amarillo radioactivo presentaba una serie de comportamientos curiosos. Por ejemplo, la letra "p" provocaba que el sistema se suspendiera, mientras que pulsar "0" hacía que Firefox saltara a la página de inicio. Intenté evitarlo utilizando el "0" del teclado numérico y dejando una "p" en el portapapeles, pero en cuanto me despistaba volvía a contemplar la pantalla negra de un sistema suspendido. Al final, me di por vencido y compré un teclado nuevo, pero no lo tenían amarillo radioactivo :(

No fui el único que tuvo problemas técnicos con el ordenador

Los primeros días me costó acostumbrarme a la Euskal, ya que no podía dejar de pensar en todas las cosas que tenía pendientes por hacer. Otras veces no me había costado tanto, ya que en Julio solía tener vacaciones, por lo que ya estaba acostumbrado a no hacer nada. Sin embargo, tras una semana de gran actividad en Darmstadt, me resultaba dificil entrar en la mentalidad de la Euskal, es decir, olvidar de que existe nada más alla de los miles de ordenadores que ocupan el BEC y la potente red que los une. Por suerte, al final logré sincronizarme en fase y frecuencia con el mundo idílico de la Euskal :)

Esta vez pusieron un decimotercer bloque de ordenadores, aunque era más pequeño

Este año tampoco faltó el famoso video del peluchito, que hizo de rabiar a más de un asistente. También nos deleitaron con el "nyan cat", asi que termino la entrada con su video en YouTube de 10 horas en alta definición :D

La versión infinita se puede ver en nyan.cat