Siete
Siete años. Lo que más me impresiona del séptimo aniversario del blog, que se cumplió el jueves, es que de los siete años he pasado cuatro en Alemania, es decir, más de la mitad. No era consciente de ello hasta ahora: ¿a donde se ha ido todo ese tiempo? Me asusta porque leyendo entradas anteriores, en ese tiempo no ha cambiado mucho o incluso se ha recrudecido un poco. Este año me he aislado más. Echo de menos cenar con alguien. Estoy más tenso y a menudo pienso que puede que no fuera tan buena idea quedarme aquí. Supongo que tomé la variante fácil para empezar el doctorado pero dificil para mí.

El cielo de Darmstadt, un día de Julio al salir de trabajar
Durante demasiados meses de este año he vuelto a autoimponerme trabajar a destajo. De nueve de la mañana a nueve de la noche, incluido algún finde. La verdad es que no se que pretendía alcanzar con ello. No fue buena idea. Pasado un tiempo en esa autotortura, empecé a sentir miedos extraños que no había tenido antes. No fue a menudo ni fue muy grave, pero decidí no seguir tentando a la suerte y dejar de trabajar tantas horas. Pensaba que alternando viajes con épocas intensas de trabajo llegaría a un equilibrio, pero no lo logré. Recuerdo esperar a la maleta a la llegada a Frankfurt hundido en tristeza.

Vista desde mi oficina. El mal tiempo no tiene la culpa: aquí también hace Sol.
A veces miro al abismo y no veo el fondo. Me asusta. No quiero caer ahí, cueste lo que cueste. No parece tan fácil volver a salir. Ese abismo es serio. La sensación es aterradora e increiblemente real. Los viernes por la noche suelen ser los peores días. A veces tengo la tentación de dejarme caer y darme por vencido, pero solo acercar la mirada al fondo indistinguible me hace volver a agarrarme como sea a la pared de roca. Y ese es también el problema: me aferro a ella y no escalo el medio metro que queda para superar ese acantilado. Esa metáfora me ha acompañado constantemente en los últimos meses.

Adaptado de "The Abyss" por Joey-B en DeviantArt
Me desespera ser consciente de que todo podría ser mucho mejor y de que creo que tengo la capacidad de conseguirlo, pero seguir aferrado a la situación de siempre. Tengo todas las facilidades: la solución está delante mía, solo tengo que estirar la mano y cogerla. Pero tengo miedo. Una cosa que me alivia es que he logrado ver que casi todo el mundo tiene ese miedo, en vez de solo saberlo porque es algo que se suele decir. Por ejemplo, a veces logro ver que a una persona que no conozco también le cuesta entablar conversación conmigo y, una vez que soy consciente de que estamos igual, ya todo suele ser más fácil.

Lento pero constante
Se suele decir que si se quiere algo hay que ir a por ello y no esperar a que venga por si solo. A menudo me siento culpable por no tener siempre el valor que hace falta para cumplirlo. Odio ese dicho. Al leerlo tengo la impresión de que alguien se está enfadando conmigo por no lograr algo, a pesar de que estoy invirtiendo todo mi esfuerzo en conseguirlo. Me recuerda a clase de deporte. Ya se que no encesto bien en la canasta, pero no me regañes cuando lo estoy intentando. No son enfados sino ánimos lo que hace falta: tengo la enorme suerte que mis amigos y mis padres me los dan constantemente, tanto desde cerca como desde lejos :)

De los siete años de entradas, casi dos y medio se han escrito desde aquí
A menudo no consigo escribir con precisión, asi que por si acaso: la única critica de esta entrada es hacia mí mismo y en ningún caso contra nadie más! :)

















































